Lo que tienen en común Dabiz Muñoz y Stephen Hawking

Carece de sentido preguntarnos cuál es el camino correcto, simplemente hay que preguntarse si lo amamos, y mientras sea así, será valido.

Dabiz Muñoz

Dabiz Muñoz. Cocinero.

Él sabía perfectamente que cuando tienes pequeñas ideas que cosquillean en tu cerebro y se niegan a abandonarte no hay que ignorarlas, pues en ellas yace las semillas del destino.  La primera vez que se le ocurrió la idea la descartó por extravagante y aún así persistió en su memoria.

Podría ser el comienzo de la gran lección de vida y obra del astrofísico Stephen Hawking, o la obstinencia triunfal del carismático chef tres estrellas Michelín, Dabiz Muñoz, sin embargo, es el relato del granjero  de la película Babe El Cerdito Valiente. En la mayoría de las ocasiones, lo que nos lleva a reaccionar no se encuentra en las alturas o en el concepto idealizado que tenemos del camino correcto, por el contrario son esas grandes verdades que subyacen bajo la piel de lo cotidiano las que despiertan con la más virulenta de las fuerzas los motivos por los que seguir, a veces soterrados.

Poseer talento es innato en el ser humano y el desarrollo del mismo es la llave, que unos despliegan, otros inventan,  algunos olvidan y los más, no saben siquiera que la tienen. El hilo conductor de los que conquistan el camino es la disciplina de galeote.

Dabiz Muñoz, asquerosamente exigente, perfeccionista y generoso.(Textual). Inquieto, sesudo y con gran determinación. Obsesivo. Nunca tuvo miedo a despeñarse  por el precipicio de un sacrificio íntegro, en compensación por un éxito  impredecible. Sus restaurantes  de Madrid y Londres resumen además de la idea de fusión gastronómica, su principio de libertad como persona y la confianza ciega en sí mismo y su meta.

Hawking  defendió el realismo dependiente del modelo, que traducido desde un sentido científico a un carácter práctico sería: El modelo de vida perfecto para llevar es el que necesites en ese momento, y este no es de por vida, se puede cambiar según tus circunstancias; la única pregunta necesaria es si se adapta a lo que sentimos. A este visionario, le dieron su vida por terminada en plena juventud y vivió 50 años más a esa sentencia, con gran limitación física, para hacernos ver nuestras invisibles barreras.

La esencia es maximizar el presente. La esencia no tiene forma, ni de cresta como la del cocinero, ni de silla de ruedas como la que tuvo que llevar el genio matemático. Me quedo con ellos dos, de much@s, por diferentes, por imperfectos, por ser una muestra de la juventud y la insolencia que con fortuna vivimos junto con la experiencia y la muerte que siempre llega. Carece de sentido preguntarnos cuál es el camino correcto, simplemente hay que preguntarse si lo amamos, y mientras sea así, será valido.

El depredador de todo es el reloj, que dice la escritora Lea Vélez que ha dicho su hijo. El reloj, el paso del tiempo, de la vida y de las ganas. Menos mal que siempre hay niños que aún no han crecido y podremos seguir aprendiendo de ellos,  oteando el presente sin recordar, ni desear, ni esperar, tan sólo viviendo. Y en ellos descubrir talento, y avisarles de lo de la llave, darles herramientas y guiarles de la forma menos bochornosa posible, antes de que sea tarde y se queden ciegos, varados y desnudos, en el desconcierto de intentar averiguar el camino correcto, donde ya no hay  más opción que la de ser generosos con los niños, y en ellos descubrir talento, y avisarles de lo de la llave,

Cada vez me gusta más el silencio, escuchar mis pensamientos, recuperar todo ese tiempo que he perdido rodeado de demasiado ruido que me ha impedido tomar conciencia de tantas cosas.” Ni pena ni miedo. Grande-Marlaska.

María José Trinidad

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Cuestión de perspectiva.

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“Perspectiva”. Paula de Miguel

La soberbia de Urdangarín pretende denostar la poca dignidad que  yergue sobre su séquito. Corruptos, pelotas y ahora con tan poco entendimiento que confunden sugerencia con coacción. Muchas de las empresas que sobreviven tiñosas tras el rastro de éstas u otras corruptas zarpas,  no siempre eligen si no que fortuitamente cruzan su camino con el de la avaricia, y en la encrucijada cualquier titubeo es herida sangrante. Empresas en la que golpean los nudillos y sugieren la contratación de sus servicios. ¡¿Sugerido?! Con lo fácil que es decir no, y cerrar la persiana de tu empresa por hoy. O para siempre.

 

El que cede tiene la misma responsabilidad que el que coacciona porque el peso de la palabra es el mismo para todos.

Pues no. La palabra tiene perspectiva.

Si fuera en otro modo, el sí contra el no diario de padres e hijos, irían al Supremo en busca de resolución.

El dinero, el poder o la posición, aportan fuerza a la palabra, a las opiniones y obviamente a las acciones. En la jerarquía de vínculos familiares, se abonan despotismos enmascarados; en relaciones marcadas por la admiración unidireccional o distinta posición en el mismo ámbito laboral o social, la compostura no cuesta mantenerla igual a todos. Los aranceles a pagar tienen códigos internos, más arraigados de lo que quisiéramos, al parecer como el agua de lluvia, que cae para todos, pero se queda en la parte más baja.

El corrupto camino a la fama hollywoodiense,  que observábamos cual una película en blanco y negro, se ha convertido en un actual éxito taquillero. Una ristre de cochambrosos relatos, sin número determinado porque siempre hay bocas que callan, mantienen el foco sobre misóginos directores, como Harvey Weinstein y otros hombres con poder  que perpetran delitos sexuales bajo el manto impune de su puesto, es decir, que sugieren a las actrices y actores, ¡sugieren!, la contratación del Instituto sin ánimo de lucro que él mismo preside.  The show must go on! Lleno de putas que está Hollywood. De puta miseria y puta ambición.

El abuso está marcado por el encuadre. Sobre un mismo plano hay dos dimensiones e infinitos puntos y rectas, cuando un perfil está en un punto que culturalmente creemos aventajado marca una distancia imponente sobre los demás. La cultura y las creencias deben ser cuestionadas incansablemente.

La muerte relativiza nuestra existencia, nuestra palabra y nuestras perspectiva. En la posguerra civil, republicanos acudían forzados en un peregrinaje diario a que le dieran una paliza y así se lo dicen a su vecino. “Mariano, voy a que me peguen”. Palabras textuales que una nieta relataba en un programa de radio la semana pasada.  Voy a que me peguen. Ante la imposibilidad de elección, convierte en voluntaria la obligación. Cómo el ser humano asume, disiente y asimila el infortunio de su destino en manos de su propia especie que desarrolla sendas posibilidades en la virtud y en la maldad.

Y no es esto un canto a favor de pusilánimes y cobardes que  no se atreven a decir que no, más bien pretende ser una humilde arenga en favor del que tiene menos recursos, pues el otro no necesita que le jaleen.

“Si el líder dice de tal evento esto no ocurrió, pues no ocurrió. Si dice que dos y dos son cinco, pues dos y dos son cinco. Esta perspectiva me preocupa mucho más que las bombas.” George Orwell.

Pilar Vizcaíno. Maestra.

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¿Quieres saber qué puede hacer la música por ti? ¿ Y lo que puedes hacer tú por ella? Estas dos preguntas encabezan la web de Pilar Vizcaíno y con ese abrazo de bienvenida, nos abre las puertas de su casa, de su escuela de música.  Ella se define como maestra, y esa credencial es la que mejor le representa, por su sencillez y rotundidad.  

Con una trayectoria intensa y extensa, esta emeritense,  ha sido la primera mujer extremeña en poseer la Licenciatura Superior en Dirección de Orquesta. A través de la lúdica de la música, desarrolla talentos.

Con diez años, encontró su  sitio en la banqueta frente al piano, aunque esa banqueta se torna batuta, compañera y directora que con pulso de arquero traza líneas nunca rectas, para que el camino jamás torne tedioso.

 

Pilar, con qué mención te encuentras más cómoda:  profesora de música, directora de orquesta, pianista, artista, creadora, …

Pilar Vizcaíno: Pues te falta una que creo que es la que mejor me define: maestra. Mi vida es la música y la educación. Me encanta enseñar y aprender cada día de todo lo que mis alumnos tienen para ofrecer.

Vibras como apasionada de la música que eres. Esta pasión, la has heredado de tu abuela Pilar, ¿Fue ella quien también te inculcó el tesón necesario para el desarrollo de tu carrera musical?

P.V.: Fueron ella y mi madre las que me han inculcado el tesón necesario para desarrollarme en todos los aspectos de mi vida. Son 2 mujeres luchadoras que me han enseñado que puedo conseguir lo que me proponga sin miedo y con mucho trabajo.

¿Quién o quiénes son tus referentes dentro de tu ámbito profesional?

P.V.: Tengo la suerte de tener muchos “maestros” que me acompañan en este camino. Mi carrera en la dirección empezó con Jesús Amigo que me descubrió este mundo apasionante y continuó de la mano del maestro O. Calleya y de Silvia Olivero. Aprendí a ser maestra gracias a Chisco Álvarez y a un montón de profesionales maravillosos de la educación que tenemos en nuestro país y eso me ha completado como directora y músico.

 Cuando empezaste a caminar en este mundo, ¿lo hiciste con objetivos definidos, o nunca imaginaste llegar a donde estás ahora?

P.V.: En realidad empecé por casualidad pero pronto me atrapó tanto que se convirtió en una manera de vivir. No sé muy bien si he llegado a algún sitio. Lo que si tengo claro es que me encanta mi trabajo y disfruto con él cada segundo. Subir a una tarima y tener un montón de músicos en frente a los que poder dirigir es un sueño cumplido.

He buscado información acerca de mujeres directoras de orquesta. Haberlas hailas, reconocidas profesionalmente, pero desconocidas. ¿Te has encontrado en la tesitura de sentir que laboralmente tenías techos de cristal sobre ti por el hecho de ser mujer?

P.V.: Haberlas hailas y muchas pero el techo de cristal sigue siendo todavía muy grande. Lo que pasa es que creo que todas tenemos un denominador común: somos cabezotas y conseguiremos acabar con él poco a poco. Sólo es cuestión de trabajo y tesón.

Hace poco he asistido a un concierto en el Auditorio Nacional que dirigía una mujer, Karina Canellakis. Fue un concierto espectacular con una segunda parte dirigida de forma exquisita. Cuando salí escuché muchos comentarios y casi todos decían lo siguiente: “con lo jovencita y lo poquita cosa que es, qué bien lo hace”. Eso no se suele decir de un hombre pero a nosotras nos toca, así que, poco a poco y luchando mucho.

Con la Joven Orquesta Ciudad de Mérida (JOCME) has interpretado algunas de las bandas sonoras de conocidas películas en el festival de cine inédito de Mérida.  ¿Has colaborado en algún film u obra teatral con alguna de las manifestaciones artísticas que desarrollas?

P.V.: Pues todavía no pero hay algún proyecto gestándose para no dentro de mucho tiempo.

Y con esta orquesta, también estuviste en la entrega de las medallas de Extremadura 2017 ¿Qué supuso para vosotros este acontecimiento?

P.V.: El teatro Romano para los emeritenses es un lugar de referencia y tocar allí para un músico es un paso gigante en su desarrollo profesional y personal. Fue un día muy emocionante para todos nosotros.

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Trabajar con artistas debe ser enriquecedor, pero cuando además esos artistas son niños, doy por hecho que tienes la mochila repleta de momentos entrañables. ¿Recuerdas  alguna experiencia con especial cariño?

P.V.: Recuerdo muchísimas y siguen pasando día a día. Tengo la suerte de estar rodeada de unos músicos y unas familias maravillosas que hacen que mi trabajo sea facilísimo. Últimamente recordamos mucho nuestros inicios que fueron duros pero muy entrañables. Éramos 15 y casi no teníamos instrumentos pero construíamos música desde la humildad y el cariño y eso nos ha llevado a donde estamos hoy, 47 músicos que trabajan, ríen, comparten y disfrutan con la música día a día.

Desde Octubre del pasado año diriges la escuela de música Pilar Vizcaíno ¿Qué directrices u objetivos relevantes marcas en ella para conseguir que tantos padres la elijan, para la formación musical de sus hijos?

P.V.: Disfrutar con lo que hagan sus hijos cada vez que cruzan la puerta de la escuela y que compartan música con quienes tienen cerca. Ése es mi principal objetivo y el de todo el equipo que trabaja conmigo.

Una vez despierto el interés por la música, ¿es algo que acompaña siempre a la persona o el porcentaje de niños que abandona el seguimiento en su formación es superior al que continúa de una u otra forma ligado a ella?

P.V.: Ser músico exige un gran esfuerzo. Muchas horas de estudio, soledad y renuncia y para eso lo tienes que tener muy claro. Son muchos los que empiezan y cada vez más los que continúan.

Eres componente de la formación Caesar Ensemble, de la que podemos disfrutar en eventos públicos o privados, con incursiones en distintos estilos. ¿Qué nos ofrecéis con esta agrupación?

P.V.: Pues una forma de hacer inolvidable el evento que acompañamos. La música siempre hace que cualquier celebración sea especial. Hacemos muchas bodas y esas son todas especiales. Los novios cada vez le ponen más cariño a su día y quieren que para todos los que los acompañan sea inolvidable y eso la música lo consigue siempre.

Algunas de las cosas que dices del Coro, formación distinta a la anterior, es que en los ensayos encuentras amistad, cercanía y curiosidad por aprender. ¿En qué grado están unidos los valores de las personas al valor de la música?

P.V.: En todos. Mis “jóvenes” cantores buscan un rato de diversión y esparcimiento en su semana llena de trabajo y obligaciones y en el coro encuentran el sitio perfecto para desconectar y disfrutar cantando. Se crean lazos de amistad fuerte a través de la música y además aprenden a conocer la técnica vocal y se dan cuenta de que les quedan muchas cosas por aprender, que son capaces de aprenderlas y que nunca es tarde.

 Creadora y miembro de las diferentes composiciones que hemos visto, la JOCME (Joven Orquesta Ciudad de Mérida), Caesar Ensemble, el coro, la escuela,… ¿Cuál de ellas es tu ojito derecho, la más mimada?

P.V.: Esa es una pregunta difícil porque cada una de ellas aporta mucha riqueza a mi vida, pero la principal es la escuela, ése sí que es un sueño cumplido que me permite seguir luchando por todos los demás. Y encima tengo la gran suerte de estar rodeada por un equipo maravilloso de profesionales que me ponen la vida muy fácil.

¿Dónde os podemos escuchar y ver próximamente?

P.V.: El siguiente reto es el Palacio de Congresos de Mérida el día 16 de Noviembre. Seremos los encargados de inaugurar la edición de este año del Festival de Cine Inédito de Mérida.

¿Tienes algún proyecto futuro donde pisar tierra y así poder avistar el siguiente destino?

P.V.: Lo bueno de dirigir esta escuela llena de niños y adultos locos por la música es que cada vez que abres la puerta los proyectos entran con ellos así que alguno hay y estamos trabajando para que se hagan realidad.

Por último, ¿con que sueña Pilar Vizcaíno cuando no está envuelta entre notas musicales?

P.V.: Suele ser raro que no esté envuelta en notas y soñando con seguir compartiendo música con todos los que nos acompañan en este camino, pero una playa y un buen libro es uno de ellos también.

 

Entrevista y redacción:

M.J.Trinidad Ruiz

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Ciudadanos del mundo.

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Hay quien escribe deseando que sus palabras muevan al menos a una persona en algún lugar del mundo y hay quien mueve su mundo y deja sin palabras a todos.

Estas dos mujeres promulgan unidad, tal vez por ellas mismas, que pertenecen a sendas partes implicadas, tal vez por sus familias o tal vez por la preciosa hija que les une, a la que no quieren privar de sentimiento de pertenencia a ninguno de sus orígenes. Ellas son mi familia, y el motivo por el que muchos no engrosamos la miríada de declaraciones henchidas de orgullo vertidas en las redes, con flechas venenosas, que van y vuelven sin diana fija, dardeando y arañando a quien tenga un mínimo de sensibilidad. No conozco territorio sitiado exclusivamente por autóctonos.

La mesura es una responsabilidad que tampoco podemos llevar al límite, posicionarse y opinar es libre, necesario y constructivo, la mayor miseria es la imposibilidad para emocionarse, más la convivencia y el respeto deben marcar los pasos. Tu libertad termina donde empieza la mía. Más que nunca, me asquean los políticos que intentan arrastrar en masa  azuzando con la miseria del odio, mientras planean la siguiente estrategia en sus sillones catetos de polipiel, el diseño lo quedarán para otras sustancias, que es la única razón que explica ciertas declaraciones. Esto no es una partida de Risk , la contienda pasará y las personas quedaremos.

Lo único valioso es hacer cosas valiosas. Las palabras y los gestos reconfortan en el camino, pero esa senda sólo se abre con hechos.

Algunos aún conservan el trozo del extinto muro de Berlín, que Tribuna regaló a sus lectores hace ya 27 años. El muro de la vergüenza, del odio y del sometimiento. El muro no desapareció, que para eso es materia, se transformó y es más, se convirtió en un emblema. Examinar ese hormigón grafiteado es como mirarte en el agua de  un pozo, profundo y oscuro, del que te debes retirar pronto porque sientes como te absorbe.  La historia nos deja tanto como nos quita el hacerla.

Rosa Montero ha lanzado en twitter que en este momento se sentiría más a gusto siendo canadiense o australiana, y yo que adoro a Rosa, me estoy fijando ya pecas en las mejillas,  pero por otra parte sé que para ser mejor, no necesito dejar de ser lo que soy.

Cuando el delirio humano pisa la vida, me siento como Óscar, el niño de Günter Grass, que se niega a crecer y desde su tierna y pequeña postura ve la loca forma en que el mundo se desarrolla y huye hacia donde sólo se puede huir en estos casos, hacia ninguna parte.

“El aire es de gran valor para el Piel Roja,

pues todas las cosas participan del mismo aliento:

el animal, el árbol, el hombre, todos participan del mismo aliento.

El hombre blanco parece no considerar el aire que respira;

a semejanza de un hombre que está muerto desde hace varios días

y está embotado contra el hedor.

Pero quizá es porque yo soy sólo un salvaje, y no entiendo nada.

Yo soy un Piel Roja y no entiendo esto.”

Mensaje del Gran Jefe Seattle al Presidente de los Estados Unidos de América 1855

 

M.J. Trinidad Ruiz

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Estos yanquis, listos y comprometidos que mueven el mundo.

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Muro Crítico. Artista: Daniel Muñoz   www.eseaene.com

 

Los machos son las borlas del traje de torero y éstos se las ajustan cuando ven que la faena va a ser peligrosa o dura, cuando hay que bregar y sudar la gota gorda. Pues eso, ajustaros los machos, respirad hondo y levantad la cabeza valientes, que los mortales os seguimos.

Desde Thomas Edison, que nos dió luz a todos sin rescindir clases ni ideologías, siguen brotando celebridades que contribuyen en la mejora de este mundo con sus habilidades, sabiduría y esfuerzo, no siempre conscientes de su benévolo fin. Son cuantiosos, de todos los países, subvencionados o adinerados, cosmopolitas o locos e introvertidos visionarios, y entre ellos un puñado de americanos, que refulgen a la par que embaucan. Estos yankis, listos y comprometidos que mueven el mundo.

Como ese chico sencillo con ideas propias y valores arraigados que empezó a estudiar y a compartir sus conocimientos y los frutos que daba. Fué llevado ante la administración por difundir sus propios programas de forma gratuita (el sistema prefiere restricciones) y retomó los estudios universitarios después de conseguir el puesto número 10 en la lista Forbes de las personas más poderosas del mundo. Éste es Mark Zuckerberg, creador de Facebook. Se sospecha que quiere presentarse a la presidencia de EEUU. No hagan comparaciones con la actualidad, acabarán en lloros.

Bill Gates, cofundador de Microsoft, ha encabezado la lista de los hombres más ricos del mundo durante años y preside junto con su mujer Melinda una fundación que respalda la salud y la educación. Intermediario del sistema MS-DOS, que compró a bajo precio y vendió a IBM, sagaz en la incipiente explosión del mercado tecnológico e ídolo de masas, fama acrecentada por su soltería de oro. A todos los informáticos, Bill Gates, nos hizo soñar con Seattle, con su visión de futuro, con su forma de trabajo distendida y cercana. Él era un ejemplo y así lo seguimos viendo 20 años después.

Mellody Hobson, mujer de negocios, presidenta del consejo de administración de DreamWorks Animation y parte del cuadro directivo de varias organizaciones. Elegida como “Global Leaders of Tomorrow” por el Foro Económico Mundial, y en plena gloria se casó con George Lucas, que le acompaña en su comprometida andadura profesional y personal.

Warren Buffets, Judy Faulkner,…

Todos ellos  son parte de una campaña filantrópica The Giving Pledge (La promesa de Dar), en la que se comprometen a ceder, al menos, el 50 % de sus fortunas con fines benéficos y ello puede ser en vida o en el momento de su fallecimiento. Es un movimiento de generosidad y responsabilidad moral, que tiene letra pequeña para limar el desagravio del desprendimiento económico, las fundaciones están protegidas,   mas preguntemos al que necesita si quiere el pan que llega aunque migas hayan caído en el camino. Yo me quito el sombrero ante estos magnates estadounidenses, que con sombras, enfermedades y dificultades como todos, rehúsan la ambición y comparten lo que ellos por mérito propio han conseguido, con quien no degustó el placer de poder aspirar a algo más que nada.

En las antípodas de este movimiento solidario se encuentra Steve Jobs. Procede de una familia muy humilde, pero parece que corrió mucho en sentido opuesto para olvidarlo.  Cierne sobre él  la sombra de una dirección agresiva sobre sus empleados y míseras relaciones con los suyos. El narcisismo de las personas con éxito puede ser tan fructífero laboralmente como cruel en el aspecto humano. Desde el garaje de su casa al estrellato mundial, cofundador de Apple, Pixar e integrante de ésta en Disney. Puso el mundo en nuestras manos con los ordenadores personales y todo invento que haga accesible la información, educación y cultura, debe ser alabado. Sus intereses estaban ajustados a la línea de ambición del genio, al avance y descubrimiento, mas pisó y escupió sobre la compasión, la generosidad y la empatía del ser humano. Steve Jobs, nos dejó frases que bien podían ser mandamientos para las empresas, incluso cuando la enfermedad hipotecó su energía. Las empresas desaparecen pero no el rastro de las personas. El doloroso despertar tardío es el impuesto de quien burla la aduana de la razón de Cortázar.

 

 

¨La cosa ahora está donde está; mas concluirá en lo fijado por el destino; ni el que quema ni el que hace libaciones mitigará la inflexible ira de las ofrendas que no arden” Esquilo.

M.J. Trinidad Ruiz

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Entre medallas , Savater y amigos placebos.

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Pintor: Manuel Luna  www.mluna.es   Pintura sobre óleo: “Despreocupada Inocencia” 2014

 

Pepa Bueno regala discursos junto con pomadas inocuas; untó al presidente con una de ellas para  reivindicar féminas en su puesto. Adoro a la gente que no usa pomada aunque en algunas ocasiones, como Pepa, guarde formas y use placebos. Reivindicativa y con tronío, mujeres, tren, Extremadura y conciliación en el trabajo para  madres después de los 30,… ay, hueso duro.  Y se creían que  sólo en Cádiz nació una gran Pepa, pues toma ya, que en Extremadura hemos criado a otra.

 

La educación es pública y gratuita, al alcance de todos. De todos los que tengan una media de 260 €  por niño para pagar los libros. Porque ya no vale el Alpino de grafito con punta gruesa, ha de ser Easygraph Black para diestros, gravamen de la excelencia 7 € unidad. La cuesta de Septiembre es más insoportable que la espera del nuevo capítulo de Juego de Tronos. Meñique muere. Perdonaremos a los malos, pero nunca a los aburridos.

Savater es intenso. Él lo intuye, pero se disecciona, se estudia y así asimila su propio alcance. Escribe La aventura de pensar, en el que analiza a los principales filósofos de todos los tiempos y pretende que yo lo entienda, yo, que quiero comprender cada línea, que no sé leer por encima, y quedarme con la idea global. El Espidifen se terminó acabando de disgustar, perdón de degustar a Henri Bergson, pero Savater  siempre lleva gafas chulas, esta noche continuo.

Simone Weil murió con 34 años y su obra es más extensa que la de muchos afamados autores. El día tiene las mismas horas para tod@s. Quedar esta afirmación en suspenso hasta recabar pruebas. Los psicólogos deberían recomendar ciertas lecturas para espantar fantasmas y realizar el aterrizaje de vuelos forzosos. Activista, filósofa y visionaria, tenía una gran capacidad de vivir para los demás, símil a Mª Victoria López Blázquez, médico cooperante de Medicus Mundi, medalla de Extremadura 2017. Y lo que nos emocionó esta mujer…. ¿no es nà tampoco? Ahí, visibles, referentes, orgullo.

Los chalecos para el verano me horrorizan.

El huracán Irma y las mujeres de Rohinya me remueven en la silla,  pero escribir no es frívolo, desde la época de las cavernas, siempre ha habido alguien que cuenta historias para apaciguar los miedos.

Busco alquimista para convertir amigos placebos en pomada, prefiero buenos enemigos que te mantengan alerta. Después de tantas tormentas, lo bueno es saber que pase lo que pase, siempre estaré a mi lado.

Y en esto pensaba yo la mañana del sábado mientras guardaba el turno para conseguir el mejor  pescado en la plaza de abastos. O al menos el más barato. Esto del pescado es lo que realmente me tenía el alma en vilo en esta angosta esquina de la tierra, que diría Cavafis.

“Y así, a veces recordamos por ejemplo lo que sentimos ante un atardecer hace muchos años, pero no recordamos nada de aquel atardecer. Nada. Todo ha desaparecido menos la emoción.”Luis Landero.

M.J.Trinidad Ruiz

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Chloé Bird. Artista.

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Determinación, sería una de las palabras que la definen. Tiene una elegancia innata que despliega al hablar, al cantar y al moverse. En las entrevistas, los silencios los hace suyos y esperas hasta que vuelva a abrir la boca, porque sabes que aquello que va a hacer brotar será sin duda, sencillo, certero y bello. Chloé Bird, es una cantante apasionada de su trabajo, diligente, con formación y talento musical.

A esa pulsión instintiva , que pisa zarzales hasta acercarme allí donde se respira belleza le debo mis minutos de felicidad.  El camino está repleto,  apreciarla es el trabajo que nos corresponde. Abre los ojos, aunque gran parte de ella sólo podrás verla con el corazón.

Bird. En inglés por sintonía con Chloé pero, ¿qué representan para ti los pájaros?

Chloé Bird: Para mí son un símbolo de libertad. En muchas culturas, los pájaros representan las almas, el lado espiritual humano, la sabiduría. Además, las aves son de los pocos animales que cantan.

En tu niñez disfrutabas de la época estival a caballo entre el huerto de tu abuela en Cáceres y viajes a Francia a un pequeño pueblo lleno de encanto. ¿Cuál es tu recuerdo más preciado?

C.B.: Tengo muchos y me sería muy difícil elegir sólo uno, considero que he sido una niña muy feliz. Estar en contacto con la naturaleza es sin duda una de las experiencias que más he disfrutado.

La conexión con la naturaleza, ¿qué importancia tiene para ti?

C.B.:Muchísima. A veces se nos olvida lo que somos y la Naturaleza siempre está ahí para recordárnoslo. Y como no puedo vivir en el campo, he decidido llenar mi casa de plantas.

Estás viajando continuamente,… ¿Cuál es el destino que más te ha impactado?

C.B.:Quizá Colombia, que ha sido el país más lejano que he pisado por motivos de trabajo. Me quedé con muchas ganas de conocer esa tierra más en profundidad.

¿ A qué edad descubres que te quieres dedicar a la música?

C.B.:Di el paso real a los 20 años, más o menos. Pero si lo pienso detenidamente, es lo que siempre he querido, desde que soy muy pequeña. He querido dedicarme a otras cosas en mi vida, he ido cambiando de parecer, pero la música siempre ha estado ahí.

Además de estudiar piano en el Conservatorio, has estudiado Arte Dramático. ¿Compaginas la música con la interpretación o la has dejado aparcada de momento?

C.B.: Estudiando Arte Dramático fue cuando descubrí que siempre había querido dedicarme a la música, y me dio una formación muy necesaria para estar encima de un escenario y comunicarme con el público.  Con «Un mundo de niños raros», mi último disco, dirigido a público familiar, he vuelto a recuperar esa parte teatral que había dejado a un lado y que empezaba a echar de menos. La protagonista de ese espectáculo es Greta Maleta, mi alter ego transformada en exploradora intrépida. Gracias a ella mezclo esas dos facetas que tanto me interesan, la música y el teatro.

Muchas de tus canciones son en inglés, ¿es el idioma donde te expresas más libre?

C.B.: Suelo componer en inglés por muchos factores: porque tengo una afinidad especial con ese idioma, porque me permite distanciarme del texto y jugar con él de una forma más melódica, …

Pero no le tengo miedo al resto de idiomas. También he compuesto en español y he incluido en mis discos alguna canción en francés. La música es el verdadero lenguaje universal.

Entre todos estos campos, en cual te sientes más cómoda: compositora, música, intérprete, actriz,…

C.B.: Aunque estén relacionadas, son facetas muy distintas y cada una tiene sus virtudes:

La magia y la intimidad que se crea cuando estás componiendo es algo difícil de explicar, una conexión total entre el universo y uno mismo. Como músico, me lo paso genial acompañando a otros músicos en sus proyectos. Y por supuesto, estar encima de un escenario es un privilegio, pero hacerlo con tus propias canciones lo es aún más.

Actualmente tienes tres álbumes: October Moon, The darkest corners of my soul y Un mundo de niños raros. En el último, pones voz y música a los poemas del escritor Raúl Vacas. ¿Los dos primeros son íntegros compuestos por ti?

C.B.: Así es. «October Moon» fue mi tarjeta de presentación en el mundo de la música, con mis cuatro primeras composiciones. «The darkest corners of my soul» fue un trabajo más maduro. De las nueve canciones que lo componen, ocho compuse íntegramente yo. En «Demain», una canción en francés, la letra es de mi madre y la música mía.

y ¿qué sentimientos genera una y otra situación (poner voz a tus composiciones y a composiciones ajenas)?

C.B.: Para mí, los sentimientos no varían. Siento como mías igualmente las canciones a las que les he puesto letra y música o sólo música.

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Las letras de Chloé Bird nos hablan de valentía, de hablar con el corazón, pero sobretodo de…

C.B.:Las relaciones personales y la búsqueda de uno mismo.

¿Dónde podemos escucharte próximamente en directo?

C.B.: El 01 de septiembre en Cáceres, el 11 de septiembre en Valencia del Mombuey (Badajoz), el 13 de septiembre en Tornavacas (Cáceres) y el 24 de septiembre en el Gran Teatro de Cáceres estaré con «Un mundo de niños raros».

Has confesado que te has sentido rara y que incluso te costó tiempo encontrar el grupo de personas que encajaba contigo. ¿Tienes algún consejo para todos los adolescentes que se sientan igual?

C.B.: Seguramente habrán escuchado esto mil veces, pero: paciencia. Hay que ser fiel a uno mismo. El tiempo, afortunadamente, pone las cosas en su lugar.

Respiras arte desde pequeña. Tu padre es fotógrafo, tu madre cantante y tu hermano pintor. ¿Es una gran ayuda para tu desarrollo profesional estar rodeada de ese espíritu creador?

C.B.: Absolutamente. Mi familia ha sido imprescindible en mi desarrollo profesional, pero sobre todo en mi desarrollo personal. Jamás me han puesto ningún problema por querer dedicarme a la música, todo lo contrario. Contar con un apoyo así es algo por lo que estarles infinitamente agradecida.

¿Has sentido alguna vez la responsabilidad de querer estar a la altura?

C.B.:Continuamente, desde que soy muy pequeña llevo esa carga encima. Con los años, he aprendido a aligerarla, pero es muy difícil. Además, como mujer, siento que esa responsabilidad  aumenta exponencialmente. El referente de “perfección” que nos inculcan desde que nacemos es irreal, y comprender eso cuesta muchísimo.

Cuando Chloé Bird no trabaja en su sueño, ¿Con qué sueña?

C.B.: Cuando uno se dedica a lo que le apasiona, es complicado pensar en otras cosas…

 

Entrevista y redacción:

M.J.Trinidad Ruiz

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Ni pena ni miedo. Grande-Marlaska.

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Tenemos en común más cosas de las que nos diferencian. Todos. Incluso Grande-Marlaska y yo, viva la osadía.

Cubiertas las necesidades básicas,  básicamente necesitamos cubrir más necesidades. Que Maslow me perdone. Me gusta leer biografías, historias personales, victorias y lamentos, ora prodigiosos ora perturbadores.  Ahondar en el de enfrente, para llegar a entendernos nosotros mismos. Y sólo me interesa aquello que quiere contar, el resto siempre debe ser suyo,  no caed hermanos en la trampa del juicio.

La figura del juez Fernando Grande-Marlaska, nos llegó a través del plantel mediático al que le llevó algunos de sus más célebres casos. Su perfil de hombre inteligente, cosmopolita, trabajador, intelectual y comprometido en la defensa de los animales y de la libertad sexual, consigue poner un vasto grano de arena en pro de la visibilidad y normalización de la homosexualidad siendo el primer magistrado que se declara gay de una forma clara y abierta.

Y la figura un día nos presenta a la persona.

Protegido por grandes amigos, con una sensibilidad infinita semejante a la suya.  Leer a Rosa Montero o Nativel Preciado las palabras que le dedican, reafirma las sospechas, Grande-Marlaska es especial. Centro del universo de los que nunca saben que lo son. Ni pena ni miedo, es un geoglifo que se encuentra en el desierto de Atacama, en Chile, y es la bandera que ondea el juez junto a un puñado de amigos que conforman uno de los pilares de su vida hoy en día.

De nacionalidad europea, nos acerca a la experiencia de vivir de cerca el hostigamiento del grupo terrorista ETA como conciudadano y a su vez  juez que ha dictado valerosas sentencias. “Este mundo pequeñito y ramplón representado por el nacionalismo…” y sus múltiples ramificaciones, añadiría yo, localismos retrógrados. Lo vive sin miedo, curiosamente más ahogado por el hecho de llevar escoltas, que por necesitarlos. La tasa que pagan los impávidos  se cotiza alta y se resarce únicamente por la complacencia de ser fiel a la honestidad propia.

Las cicatrices más que dirigir, guían el camino. A él, al igual que a nosotros, no era tanta la osadía, le sucede lo mismo. No hay batalla aislada, en cada una encuentra vestigios de la anterior. Desglosa puntos importantes de su vida personal y de la situación política y social en la que vivimos, mostrando su posición en cada uno de ellos, y cuanto más ahonda y desgrana, más unidos y entrelazados se encuentran. El cristal con el que miramos el mundo se abrillanta con experiencias. No está nada mal tener la oportunidad de ver a través de las gafas de Fernando Grande-Marlaska.

Su batalla más dura, tal vez sea la librada consigo mismo. En su entorno familiar abordaron el tema de su homosexualidad con estupor y rechazo y le costó perdonar a tiempo.  Nada se olvida; uno se acostumbra, nada más. La costumbre sale cara, desaprender lo aprendido es la mejor de las terapias. Alexandr Milov hizo de esta congoja una escultura: “Love

Me encuentro en él. En el amor a amigos que desean que forme parte de sus vidas, en el desconcierto ante tantas injusticias sociales, en el sentimiento de pertenencia al mundo sin entender bien las fronteras,

en la orfandad que tanto nubla.

Yo también he llorado Nativel. Imposible no hacerlo mientras lees Ítaca y le imaginas recitándolo frente a su dolor. Pero sus palabras son inspiradoras, porque hace algo esencial para seguir caminando en el sendero de la felicidad, toma decisiones.

 “Alejar la tristeza y ser valientes es una bonita manera de vivir” Nativel Preciado.

M.J.Trinidad Ruiz

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Violaciones como arma de guerra.

La lágrima de la novia. Angel Cortés

Cuadro: Ángel Cortés “La lágrima de la novia”

A veces madrugo de forma voluntaria cuando me acuesto muy tarde, y la presión que me genera  en la cabeza, me hace bendecir cómo sale el sol, que veo afortunadamente aparecer desde la ventana donde me encuentro y me siento cómplice de la vida. Como si supiera yo más de ella, que todos vosotros, que aún estáis descansando en vuestras camas. Este viernes fue una de esas veces, con varios periódicos en las redes, intentando parir una noticia única de cada hecho, juntando los relatos de cada uno de ellos, con sus partidistas opiniones, en la mayoría de los casos.

Este viernes pude haberme ahorrado el madrugón y con ello el sofocón, pues engullí el relato de primera mano de mujeres y niñas usadas como arma de guerra que fueron agredidas sexualmente en una cadena de violaciones sucedidas en Birmania contra los rohingya. Humillaciones que las estigmatizan, siendo repudiadas por los suyos después de haberlas sufrido, por si no tuvieron bastante con padecerlas.

Soy de mecanismo básico y repetitivo, si se me revuelve la bilis, ahondo en la llaga. Violaciones a mujeres como arma de guerra. Busco en lo ya sabido. Sí. Hay más. Siempre lo hay. La mujer es vejada como castigo a un pueblo entero, a una comunidad, a una raza, a una religión o creencia e incluso a toda una nación. La mujer y la niña, ente creador presente y futuro, es maltratada como venganza y representación del daño que quieren ocasionar contra su país, sus maridos, sus padres y sus hijos.

Yo me follé a tu madre y después a tu mujer. Tu hija se la dejé a mis amigos. Sus cantos de victoria arañan el alma.

  Salvajismo engendrado en manada y eso es lo más vomitivo. ¿Hasta que célula madre (y volvemos al género femenino) está instaurado la violación como arma contra otra persona que no sea primero la persona misma? ¿Cómo un hecho tan aberrante e inhumano lo realizan cientos, miles de hombres en grupos? Cuando el ser humano subsiste en la barbarie, ¿pierde todo código de honor y la crueldad le embarga o son instintos salvajes que albergamos todos y que se abonan y desentierran en instantes en esos terrenos monstruosos?

Otros individuos que han crecido en situaciones de no necesidad, al ejercer su labor en países con conflictos, buscan igualmente el cobijo del camarilla creando banda con códigos de deshonor, insultando a su cuerpo militar y a su nación. O los cuerpos de policías mexicanos, denunciados por vejaciones sexuales a mujeres en los interrogatorios como método de extorsión para obtener información de las mafias. En los datos que proporciona Amnistía Internacional, se encuentran testimonios que narran la violación en grupo de 6 policías a una mujer de 26 años para que confiese. Muchas denuncias, ninguna investigación, juicio o castigo, que transmiten el mensaje de que estas prácticas son admisibles.

Y las entrañas se abren con el silencio revelador de la prole. Esa prole presente en la tragedia observando con un sólo ojo entreabierto, oyéndolas, consiguiendo parar la respiración de forma tajante hasta parecer muertos, que padecen una  vergüenza cultural execrable, y desarrollan semillas de locura y odio. La prole de madre deshonrada que se asoma a un abismo con fácil caída en la reincidencia de la crueldad o en la desesperación de saber sin comprender.

Mujeres de Alemania, Brasil, Sudáfrica, México, Birmania, Estados Unidos, Irak,…. España…. perdonadme. No os puedo leer a todas. Nadie os podrá leer a todas, pero seguro que siempre habrá un oyente para cada una de vosotras. Son hombres, mi especie y la vuestra, la misma de quien os engendró, la de vuestros hijos, y la de miles de hombres adorables que nos acompañan en nuestro día a día, no sé la causa ni en qué momento esos en concreto, degeneraron en deleznables monstruos.

“No recuerdo haber gritado ni una sola vez. Estaba aterrada”, dice. A sus 84 años, recuerda los hechos mientras limpia sus manos, una y otra vez, en la cobertura que protege el reposabrazos del sillón en el que repasa sus recuerdos. Cuando regresó a casa no se habló jamás del asunto, ni jamás desde entonces se le ha ocurrido reclamar ningún tipo de reconocimiento o indemnización. “Algo quedó muerto en mí”, trata de explicar ahora. “Perdí la sonrisa para siempre. Después perdí las lágrimas. Y le voy a decir una cosa: se puede vivir sin sonreír, pero no se puede vivir sin llorar” Elfriede Seltenheim  

Miriam  Gebhard “Als die Soldaten kammen”

M.J.Trinidad Ruiz

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Jose Luis Alonso de Santos y mi yo inexistente.

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Una clase magistral de Jose Luis Alonso de Santos, es asomarse de puntillas a la inmensidad de su conocimiento. Se adueña del silencio. Del tuyo, del suyo y del que venga. Traza una línea recta donde  los demás hacemos un garabato y esa sencillez abruma por su verdad y su contenido.

Dramaturgo, director escénico, guionista, actor y psicólogo, entre otros, definiéndose como autor, sin interés alguno en hablar sobre sí mismo. Así, tal cual.

Su primera regla ha sido que borre una línea sí otra no de todo lo que escriba, sin mirarlo. ¿O no os parece igual?

Insta al estudio de la profundidad implícita de las palabras, a la duda de la duda, al riesgo, al atrevimiento, al trabajo, al esfuerzo, a la comunicación, al positivismo y a la ironía. Socarrón, carismático y listo,… muy listo, tanto como para llevar un barco desde la India al puerto de Barcelona, con el dedo meñique del pie, mientras escribe el guión de su próxima obra de teatro.

Embaucada por su capacidad para simplificar y para dirigir personas. En este orden. Simplificar en el más amplio y profundo de los sentidos es uno de los conceptos que te mejora la vida visiblemente :

reducir necesidades diferenciando las mismas de los deseos (el deseo es algo controlable, la necesidad nos agobia, Rafael Santandreu);

controlar el lenguaje usándolo con propiedad, si no sabes que decir, cállate, no dejes que el horror vacui te invada;

positivismo, ahorro de gasto energético innecesario. Dejad las tragedias griegas para los escenarios, preferiblemente espacios interiores;

bien, mal, todos, justicia, tópicos,… echa pa’ fuera telarañas. Desaprender para aprender. No cerrar caminos al pensamiento;

distinguir lo principal de lo secundario. Priorizar y relativizar;

sintetizar hasta exterminar: el olvido del yo. Dos letras sin significado. No vivir con apego a estas dos letras que no son nada. Una Y y una O. Jose Luis se paseaba con un YO grande escrito de su puño y letra de forma apresurada sobre una libreta de cuadros, acercándola a nuestras narices gritando: “Esto no es nada. ¡Nada! Una Y y una O. Una trampa de vanidad y orgullo. ¡Nada!” Gritaba, a la vez que se movía de forma rápida, entre agachado y encorvado,  con aspavientos y una sonrisa cómplice y sapiente. “¡Nada!” Y a mí se me saltaron las lágrimas. No por mí, ni por mi yo, al que empujé de mi silla avergonzada de que estuviera sentado dentro de mí, fue por ese punto de emoción, de saber que presencias algo excepcional, grande, irrepetible, y te dices, bendita la hora que me apunté a este curso, cuando aún tenía yo, que ahora que ya no tengo yo, no sé bien como hubiera resuelto el tema de inscribirme, sería algo así como Sosia en Anfitrión, confuso, sin identidad. Un brote de síndrome de Stendhal, pero sin el yo de Stendhal. Eh… Tenemos todo el verano.

Dirigir compañías de teatro, series televisivas, producciones de cine y hasta algún circo, de forma no autoritaria, efectiva y eficiente avalan consejos sobre como conducir personas ante los que abrir las orejas y cerrar la boca. Vuelta a la simpleza, las ordenes claras y el no dar por hecho lo que no está hecho. No perder de vista el objetivo, sin dejar que el ruido te haga perder el rumbo, y hacer que el puto barco llegue al puerto de Barcelona, pase lo que pase.

Nos ha hablado de teatro, con sus fases de planificación, dudas, decisiones y última parte de relajación hasta llegar al estreno. La necesidad de estudio de muchas artes, como filosofía, literatura, pintura, música,… El peligro de confiar a la inspiración la parte del trabajo. La seguridad en el trabajo, en el desarrollo de tu arte, la autoestima. La empatía con el público, amigo omnipresente. Ha mencionado obras y frases de Kant, Sócrates, Descartes, Sartre, Shakespeare, Cervantes, Woody Allen,… y en todo momento decía que hablaba de teatro.

Cualquiera diría que hablaba de la vida misma .

No será mi yo quien se atreva.

Qué vida ésta, eh hija.

Sí, que vida ésta. Que vida ésta.

Jose Luis Alonso “La estanquera de Vallecas”

María José Trinidad Ruiz

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La mediadora. J.Sánchez Adalid

LA MEDIADORASe presenta a un premio de novela, escribiendo para ello y lo gana. Con su experiencia como jurado y su curiosidad o rebeldía por salirse de su línea de novela histórica que tantos éxitos le ha traído. No puedes leer la novela y apartar su imagen de tu mente. La figura del narrador se hace física enfundada en su persona y se sienta a tu lado, desde una perspectiva superior, implantando su carácter. Detrás de cada joder, puto o coño, se atisba una necesidad de normalidad, y sonrisa complaciente. Mavi, la protagonista, tiene algo de él, o de ti, o de mi, que atrae sin duda al lector, aunque con mesura e interés contenido, por temor a reconocernos. Una mujer inteligente, impetuosa y pasional (“…siguiendo los variables designios de su temperamento: sus excentricidades, sus caprichos, sus ideas geniales, sus repentinos cambios de humor… Vivir junto a ella fue durante años un auténtico torbellino.”), que da un cambio a su vida, cuando parece que el camino elegido era la única opción ya existente. Condecorada con medio siglo encima, dedicarse a una nueva profesión, vivir en otra ciudad y enamorarse de nuevo es tan idílico como difícil, pero a veces se hace necesario. Necesario, es dejar de buscar lo que has perdido en la oscuridad e irte a un sitio donde haya luz, como nos cuenta Nasrudín, maestro sufí.

Adentrarte en un cortijo extremeño, pudiendo oler cantuesos y jaras, con sus gentes campechanas y con un raigambre generacional a esta tierra, a su cultura y tradiciones. Con gente auténtica, con miedos y errores.

Nunca el tiempo es perdido… canturrea Mavi parafraseando a nuestro gran Manolo, y como mantra improvisado se hace un hueco en tu día comprendiendo que cuando consigas descifrar esta frase, has descifrado el contenido de la mediación que es el tema central de la novela. La mediación como excipiente, como medio, como manera, para gestionar  y resolver conflictos dentro del núcleo de la familia. Aunque más que para resolver, y dar una sentencia o dictamen del problema, su uso es el de abrir el corazón del involucrado y desinflar el orgullo del herido, dejando así, que nuestra vivencia en primera persona del conflicto nos ayude a discernir y ser justos con nuestra situación y la persona con la que tanto compartimos. Cuando se quiebra o termina una unión de pareja, son muchas las cosas a repartir, siendo las más difíciles aquellas en las que no es posible distribución alguna. ¿Cómo repartimos los amigos? ¿Cómo repartimos los recuerdos?  ¿Quién sacrificó más por esta relación? ¿Quién debe compensar el desequilibrio personal que la ruptura causa? ¿Y los hijos,… tienen voz, son moneda de cambio o deben tomar parte? Demasiadas preguntas con respuestas enfrentadas, aderezadas de rencor, decepciones y dolor, mucho dolor. Todo esto se une, a que la vida no se detiene, que tus obligaciones diarias prosiguen su camino y no permiten que te bajes del tren para tu desasosiego. Las decepciones no germinan en un solo sitio, sobre todo cuando el ánimo decae y somos propicios a ver oscuridad en cada recodo.

Todas las novelas nacen de una insatisfacción con nuestro propio mundo, nos dice el escritor, como sentimiento e impulso para su escrito. El lector continua con la vida de esa novela, con esa insatisfacción con el mundo en el que se encuentra, buscando en cada frase el significado que más se acerca a su realidad, en cada historia, la sombra de sus historias.

“La soledad es un estado subjetivo, propio de los que ya consideran huera la vida, de quienes están enfadados con ella, de quienes se han quedado a oscuras, o de quienes, hartos tal vez de brillar, han decidido descender hasta las sombras..”

El narrador te lleva por todos estos pasajes, entrelazados entre ellos por pertenecer a la historia de una misma persona, y algo de poso queda en tu alma, siempre que lees un libro. Efectivamente no acabaremos con la guerra simplemente con la lectura, pero puede alimentar muchas conciencias  que darán la mano a otras tantas y seguro que muchas soledades se harán más livianas. El perdón como necesidad para vivir en paz, la paz como fin y deseo para este año recién estrenado y lleno de esperanza.

“Fue una gran idea romper, dijo él. Sí, pero recuerda que la idea fue mía, dijo ella”. Marta y Marilia.

M.J.Trinidad Ruiz

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Crear hogar, construir pilares.

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Pintura: Paula de Miguel.

Aquellos que ya  o aún, según quien lea, tenemos hijos en edad escolar, la pasada semana en la que nos dieron las notas vivimos momentos de reflexión y no por el 20D. A la presión de querer estar a la altura, por amor propio y deseo visceral, en el terreno afectivo y personal, de intentar motivar, alentar y a la vez acurrucar y hacer sentir amados a nuestros hijos como lo que son, niños, le debemos sumar, el ejercer adecuadamente de tutores responsables y estimular positivamente en sus estudios, experimentando sus triunfos y fracasos como nuestros.

En las reuniones de fin de trimestre, algunos tutores,  nos sermonean como si hubieran esperado todo ese tiempo para ello. Nos hacen llegar que son demasiado habladores, desobedientes e incluso, a veces dejan de realizar tareas conscientes de ello e intentando engañarla, haciéndola pasar así como si ella fuera tonta (palabras textuales de tutora). Los niños no preguntan como debieran, ni hablan en el tono adecuado: o gritan o hablan para el cuello de sus camisas. Son indecisos (como si eso fuera malo) y les privan las nuevas tecnologías (idem). Treinta y cinco minutos de reunión, monólogo para ser exactos, y ni una cosa positiva sobre esos niños. De allí sales triste. Triste y cabreada.

Pido disculpas a todos. A todos esos profesores que señalan a padres como culpables de tanta culpa. A los que tienen las gafas empañadas y sólo ven por el poquito cristal que deja ver defectos y fallos. A aquellos que las formas les empobrecen aún más el discurso. A esos que levantan la voz a niños tímidos para sacarles su carácter. No me olvido de los que ridiculizan y excluyen a los que se mueven más de la cuenta y molestan a sus compañeros con la insana intención de hacerse notar.  A todos ellos, perdón. En nombre de los que nunca lo harán, os pido perdón por no haber tenido la oportunidad de una mejor educación. Os suplico que perdonéis el daño que os hicieron al inculcaros ciertas creencias sobre los niños y sus infinitas maldades.

Por mi parte también os perdono, te perdono, y así se lo hago ver a mi hija. Que entienda que tu carácter desmedido no está relacionado de ninguna manera con su forma de comportarse. Que ella sea justa e intente comprender que los adultos a veces son superados por sus incapacidades. Tus quejas, gestos de hastío y aburrimiento se los he traducido en admiración hacia toda la clase, por su gran acogida a compañeros nuevos, procedentes de otras culturas y que se han integrado de una forma admirable. Tus críticas a las nuevas tecnologías se las expliqué haciéndole comprender que lo desconocido a veces da miedo y rechazo, pero que gracias a los niños el mundo está salvado. Tus reproches sobre el silencio que guardan cuando preguntas la lección, y ellos abren la boca y ojos, entre miedosos, dormidos y sobresaltados,  los trasladé a modo de felicitación por los preciosos trabajos navideños que han llevado a clase con tantísimo trabajo y compañerismo.  Fíjate si te he perdonado, que hasta le he dicho que al final nos felicitastes las fiestas y nos deseaste todo lo mejor para estos días tan especiales.

Fuera de alusiones personales, me interpelo a mí misma, contestando por omisión: ¿Si a un niño no le gusta leer es debido a que no ve a sus padres leer? ¿Quiere  decir esto que mi generación, la cual tiene a muchos padres con estudios básicos, ha alcanzado nivel universitario de oida? ¿Y los hijos que toda la vida ven a su madre cocinar sin descanso, por qué no son unos grandes cocineros?

Abogo por crear hogar, generar confianza y libertad y enseñar valores. Buscar de forma obligada un tiempo de NO prisa con los niños, para leer, o hablar, o dibujar, o no hacer nada, que es lo más dificil de todo.  Que sería perfecto poder hacerlo a diario, pero que hay padres que trabajan de forma incompatible con esos horarios utópicos de actividades extraescolares para realizar toda la familia feliz junta, sin margen de cambios. Flexibilidad que los tiempos mandan. Y las mochilas ya pesan demasiado como para cargarlas de culpas.

Mi respeto y admiración por todos aquellos profesores que motivan y enseñan caminos y opciones cada día a todos los  niños que van a clase con los ojos iluminados. Y mi aplauso para todos aquellos que son inspirador de inspiradores, como pueden ser César Bona  o Manu Velasco.

Por mi parte, reconozco que nunca supe más sobre como educar a mis hijos que cuando no tenía ninguno.

“Los maestros somos sembradores que sembramos semillas en el corazón de nuestros alumnos. Es allí, y no en la cabeza, donde realmente  se comprenden las cosas que nos hacen ser felices y disfrutar de la vida.” Manu velasco.  www.elblogdemanuvelasco.com

M.J. Trinidad Ruiz

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Orologio.

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Fotografía: Andrea Mazzocchetti.
http://andreamazzocchetti.zenfolio.com/

Al acostarte todo son proyectos. Mientras abrazas el sueño y estiras las piernas que pueden llevar 16 horas, sin exagerar, danzando por este mundo, ya sean dobladas, rectas o en movimiento, la parte de tu mente más ingenua diseña el plan del día siguiente, realizando un bosquejo a medio camino entre lo que sabes que va a ser y lo que te gustaría que fuera. Probablemente, los más ordenados y meticulosos, sean ajenos a este sufrido revival de frustrados proyectos.

Imaginas poner el despertador una hora antes, así empiezas el día robando tiempo al tiempo, y en la tranquilidad de esa madrugada, tender la lavadora de la noche, poner otra, preparar los desayunos, las meriendas, la comida del mediodía y si apuras quedas hasta la cena lista. El horario del trabajo lo saltamos, pues ahí ya tenemos claro que va a ser un caos de prisas y urgencias sin remedio, por lo que no necesita estructuración. Te organizas después de la comida para hacer lo más provechoso posible el margen de tiempo en el que los niños están perfectamente sentados haciendo los deberes sin levantar la cabeza de sus libretas. El pequeño duerme una siesta con cronometración suiza de exactamente una hora y veintitres minutos, que es lo que necesitas para leerte medio libro, recoger el salón, ponerle la equipación de ballet a una de tus hijas y ayudar con el inglés a la otra. (Donde comen dos, comen tres. Descansado se quedó.) Aún te queda media tarde, por lo que puedes llevar a los niños a sus correspondientes actividades extraescolares, hacer la compra, ir al gimnasio o a clase de portugués (idioma tan necesario para mantener los puestos de trabajo como profesor de cursos del INEM), o retomar tu trabajo dejando estas tareas anteriores a un tercero en discordia o parte vinculante de las mismas. Después de la cena, recena, orden y desorden, aseo personal de toda la cuadrilla, y correspondientes cuentos, te queda aún una hora y diez minutos para la medianoche en la que retomas la lectura, la escritura, el montaje de tu drone, o retomar el curso de la virtualización al uso de la arqueología. Cuando el drone sobrevuela la habitación, justo cuando va a pasar de canto entre las puertas del armario, en el mejor momento, te despiertas.

Todo un organigrama, con una jerarquía de ejecución aleatoria según la urgencia de lo inmediato y con un bucle sinsentido que no tiene la opción de finalizar, si no que cae desfallido, cuando ya no puede dar más vueltas el elemento principal de su existencia: Tú. O yo.

“Nadie te recordará por lo que querías haber hecho”, lees, mientras  dudas si dejar que esta frase ocupe un espacio en tu memoria o es demasiado pretenciosa, asumiendo que formarás parte del recuerdo de alguien que no te haya llorado desde el corazón. Porque las personas lastimadas por tu ausencia, sí que te recordarán, a tí y a tus sueños. Esta frase encierra, el afán, la ambición, de realizar algo por lo que serás recordado fuera de tu entorno afectivo. Mas creo,que esconde el deseo sublime de realizar aquello que anhelas en lo más profundo de tu ser y por lo que te gustaría ser valorado. Ahora o mañana, o tal vez un día que tú ya no estés para dar las gracias de palabra, pero tu obra lo hará por tí, porque cuando alguien se interesa por aquello que tú haces, siente que él es el afortunado por disfrutar de tu legado.

Debemos conciliar nuestra idea y nuestra realidad, nuestros sueños y nuestras circunstancias, sin que en el camino se nos queden extraviados deseos tan profundos que acallamos con obligaciones y nos olvidamos de que ellos son la base de lo que somos, y que sin nosotros, nuestras obligaciones no son nada.

“Hay que ponerse manos a la obra, siempre. El tiempo conspira contra todos, la guerra ya sabemos que vamos a perderla pero quizás en alguna batalla consigamos doblegarlo durante unos minutos…” Hilario J.Rodriguez.

M.J. Trinidad Ruiz

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Ni siquiera vivió su último día.

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Ni siquiera vivió su último día. Lo pasó de forma ordinaria, pasiva e inútil, como otros tantos. Tal vez incluso más indecoroso.  Cinco años sin trabajar y con las esperanzas ahogadas. Los sueños se fueron perdiendo por el camino. En este duro trayecto tuvo tiempo de sobra para pensar en el momento de su muerte. En un accidente, en un hospital, rodeada de los suyos, mayor o tal vez no demasiado. Algo digno, impactante, inesperado o el final de una espera larga, pero trágico y dramático. Y no. No fue así. Nunca es así. Su último aliento y sus últimas carcajadas estrépitas y chocarreras apenas distaban dos minutos entre sí.

Se levantó tarde y perezosa, cansada de no hacer nada y de esperar menos. Desayunó a las doce en punto.  Mientras tomaba un café y comía cualquier cosa dulce que no estuviera caducada, dejaba como siempre que su mente volara sin rumbo, procurando que aterrizara en tierra firme lo más tarde posible, y así ganaba esos segundos a la vida. ¡Qué pulso más ridículo!, sabiendo ahora que la vida pone fin al juego cuando ella quiere, sin estar supeditada a nuestros actos. Cinco galletas tomó esa mañana. Rellenas de chocolate. De la marca más barata del supermercado. Era azul el envoltorio, un azul oscuro, profundo y con brillo, que le sumía en el pensamiento sobre quién y cómo habría elegido ese color para unas galletas de chocolate. Y por qué. ¿Será un color atractivo para niños? ¿O tal vez un color que inspire a los padres cierta calidad del producto? ¿Genera en nuestro cerebro este color una confianza tal, que hace que nos olvidemos de que los nutricionistas desaconsejan tomar estas galletas a diario? Y la última del paquete, ¿por qué no la descontarán del precio? Siempre viene aplastada. Tres minutos ganó a la vida con este debate y eso era más que  suficiente para hacerle meritorio de su existencia.  La mañana y primeras horas de la tarde, las pasó  frente al antiguo televisor, en el sillón color granate que le había regalado su madre. Hipnotizada en la misma cuantía que asqueada, cambiando de canal sin pretensión de ver más de quince minutos ninguno de aquellos magazines matutinos en los que los presentadores reían como  si estuvieran en el sofá de su casa, echando sus cuerpos hacia atrás en las sillas, exagerando su euforia hasta convertir en teatro sus presencias en estudios limpios y bonitos, fríos como quirófanos. A media tarde comió un bocadillo y miró el reloj, pensando en hacer algo. En salir a la calle, dar un paseo e intentar no pensar en el enorme peso de lo que hizo mal, o lo que no hizo para evitar verse en su situación. En el momento en que comenzaba a pensar en sus problemas, en su pasado, en su presente, todo retornaba oscuro, triste, sórdido y difícil. Se quedaba quieta, acurrucada, sin hacer ruido para que los fantasmas pasaran a su lado y le tocaran lo menos posible. Respiraba despacio y lloraba sin lágrimas, tan sólo gimiendo para oirse la pena y satisfacer su locura. Se le olvidó el paseo. Siempre se le olvidaba.

Su mente tomó tierra después de hacerse daño con desmesura; vapuleada el alma y con el corazón despedazado, arrastró los pies haciendo equilibrio para que el cuerpo los siguiera y se aproximó a la jaula de Cele, un pequeño verderón color verde oliva, que encontró en el parque el pasado otoño con una pata rota, y que se había convertido en el único ser vivo de la casa, incluida su dueña.  Le abrió la puerta y le dejó revolotear por el salón durante un buen rato. Casi todos los días lo hacía, y eso era una de las cosas que le daba un atisbo de felicidad, si es que la felicidad se puede tener en porciones tan ínfimas.

Estaba ya el sol despidiéndose y pensó que ya no se ducharía, porque hacía mucho frío y era mejor por la mañana, aunque tenía el pelo algo sucio y eso siempre era algo que le daba pudor, por si alguien que la viera pensaba que no era una mujer limpia. Este recuerdo lo tenía de su madre y nunca quiso perderlo.

Volvió a su sillón granate, como destino hasta la madrugada, abandonándolo, tal vez, para levantarse a la cocina y rebuscar algo salado como patatas fritas y Coca-Cola para beber. Aquí estaba en su zona de confort. Ésta era la más cómoda de sus rutinas. Ahora sólo tenía que esperar a que pasaran estas horas, entretenida con programas de frívolos contenidos, que le llevaban incluso a reirse con tanta tristeza que sus carcajadas hubieran herido hasta la risa de Chavela.

Y la muerte se le presentó, rápida y con prisas, maleducada, sin respeto ni contemplación. Esa noche, que aún no había pensado en todo. Esa noche que ya casi tenía acabado el día, tan sólo le quedaba pasar esas horas de forma huera. Y no le dió tiempo de recoger un poco el salón, para cuando viniera el forense. Ni siquiera se pudo poner el jersey negro que le sentaba tan bien. Y se tuvo que morir con el pelo sucio. Y ahora estará toda la eternidad con el pelo sucio. Y a su madre que la estará esperando, le tendrá que dar explicaciones.

Esos últimos segundos fueron los más felices de sus últimos años, porque se dió cuenta de algo que hasta entonces no había reparado: Cele la echaría de menos.

 

María José Trinidad.

“Vive hoy, ahora. Como si fuera tu último día. Con la esperanza de que jamás lo sea”

 

 

 

Las decepciones liberan.

Cuando dices adiós sin marcharte a alguien que ya se fue estando presente, es liberador, reconfortante, agradecido e incluso te devuelve una confianza en tí mismo perdida.

Las decepciones puedeIMG_6471n llegar a ser liberadoras, te sueltan de lazos absurdos a personas que no responden ni responderán nunca a tus necesidades. Los sentimientos son libres y no podemos obligarnos ni obligar a nadie a encauzarlos en caminos forzados pues se volverán vacuos y hueros.

Nuestros actos son dependientes de las personas que tenemos al lado. Quién albergue un mínimo de empatía, tiene en cuenta la opinión de los demás y con ello sus actos, ya sea en el trabajo, en tu centro de estudios, en cualquier organización o grupo que compartan una afición o fin y por supuesto en tu familia. Ser honesto y sincero no siempre está recompensado. Tener una relación con alguien que sólo mira su propio bienestar y no equilibra la balanza del bienestar común, es una relación estéril y a veces dolorosa.

Una persona, a la que tienes en cuenta y te devuelve indiferencia, puede marcar tus pasos acentuando tu amabilidad y disposición hacia ella o llenando de frustración y rencor tus gestos, o ambas cosas. No puedes caminar con tanto peso. Puede suceder que la visión que tengas de vuestra relación, no esté en el mismo escalón que la suya. Su energía, su tiempo y sus necesidades se concentran en otro punto que dista mucho del que te encuentras tú.

En cualquiera de estos casos estás condicionado a vivir sin motu proprio. Las emociones negativas nos impiden caminar libres y también cerrar circulos que son necesarios clausurar. Para ello debemos decir adiós sin odio ni reproches, sin esperar explicaciones, ni ahondar esperanzas de  reencuentros. Despedirte de quien ya lo había hecho hace mucho sin decirlo, o decir adiós sin irte a ninguna parte.

En ese momento te sentirás libre, entenderás incluso a la otra persona y desatarás sogas que hacían daño a tu alma. Podrás tener una relación mucho más sana, ocupando un nuevo lugar perfecto para la situación de ambos, como piezas de un puzzle que no hay que forzar para encajar en un lugar inadecuado. Tu sitio no sólo depende de tus sentimientos, si no que debe acatar la voluntad de tu afín de manera natural.

Tu felicidad no la puedes poner en manos de los demás, está en ti, en tus manos, en tu interior. Nadie como tú la cuidará y sabrá satisfacer sus necesidades. Tú eres el responsable de tu felicidad y no tengas miedo a ello. Probablemente empezarás a encontrar más en los demás, cuando tu búsqueda se centre tan sólo en tí mismo.

Disfruta de tu vida, con serenidad y autenticidad. La perfección no existe. Ni siquiera en tí.

María José Trinidad.

“Es erróneo suponer que toda la gente tiene la misma capacidad de sentir.” Erich Maria Remarque.

Madre sin madre.

FullSizeRender (2)Yo también he sido madre sin tener madre. He parido a dos de mis tres hijos, huérfana de madre. Y el dolor es sibilino. Eres adulta, no una niña, y te vienen a la mente esas frases dichas por tu madre, que nunca imaginó que esa niña las recordaría tanto. Pero los niños cuando pasa el tiempo, recordamos y mucho, porque al crecer, madurar y comprender, buscamos en nuestra infancia la respuesta a todo lo que ahora se nos escapa de las manos y antes no veíamos. Y arropamos a nuestros hijos con nuestras lágrimas, y la debilidad la pintamos de color fortaleza, que ayer éramos los que se acurrucaban bajo la rama y hoy somos el árbol. Y quisiera tener a mi madre, para decirle que me las apaño perfectamente sola. Para no llamarla cuando vaya al médico, pues puedo ir perfectamente sola. Para decirle las cosas que no se le debe dar de comer a los niños, y no se les debe decir para no consentirlos. Para ser una ignorante hija, que cree saber más que su madre que la mira con ojos sabios y expertos, resignada con su cercana partida, sufridora del dolor de sus hijos más que del suyo propio.

Me gustaría no saber lo que es echarla de menos. Me gustaría no haber aprendido a hacer dulce de membrillo, porque solo ella lo hacía, y en su falta suplo carencias. Tenerla para decirle que el domingo tampoco puedo ir a comer a casa, pues he quedado con amigos, que también tienen niños y así juegan juntos. Porque hay muchos domingos y ella es eterna. Tenerla, para ir a todos los sitios sola, fuerte y segura, porque sé que tengo madre y está y estará siempre esperándome. Ahora ya no tengo opción. Voy sola, porque no hay otra opción. Soy yo la que de vez en cuando consiento a los niños que coman lo que les de la gana, porque tengo que hacer su imprescindible papel, el de abuela. Cuando voy al médico sola, no me siento como la piadosa hija que no preocupa a su madre evitándole ir al médico con ella, si no como una huérfana, débil y vacía. Mientras he hecho largas esperas en consultas de embarazadas, llenas de futuras mamás, con sus madres al lado, reconozco que siempre más jovenes de lo que yo nunca fui, me han enternecido hasta el infinito esa relación de tres generaciones.

Soy madre sin madre, y lloro por lo que mis hijos se han perdido y se perderán y ahora no echan en falta porque nunca tuvieron. Esos abrazos, esas historias, ese amor incondicional, infinito, arraigado profundamente a tí, a tu madre, a tus principios.

Mi segunda hija nació el mismo día y a la misma hora que enterré a mi madre justo un año antes. A esta casualidad como esperanza me aferro, como protección sobrenatural y alimento de fe para mi alma. Sin ser creyente voy a templos y esa paz me da sosiego. Como quién cree en su dios, o en el destino, o en sí mismo o en su fortuna, yo creo que me protege desde algún sitio quién me dió la vida. Y no me protege de la enfermedad, o de mis avatares diarios, o de los obstáculos del trabajo y proyectos personales, si no de la soledad y el desamparo de aquel que perdió a alguien sin creer que ello fuera posible.

Y ese vacío, sin darme cuenta lo intento llenar buscando una mano firme y un corazón magnánime en aquellos que me rodean, pesando mi impotencia sobre sus personas, de forma injusta, desolada en la inútil búsqueda de alguien que me guie con pulso de arquero y amor sin condiciones. Y comprendo aunque no quiero, que nadie tiene la culpa, pero enfadarme con el mundo ha sido lo más humilde que he podido hacer en comparación con lo que siento que he perdido.

Porque no había pasado una hora de su muerte y comprendí que jamás ninguna otra persona me querrá como ella lo hizo.

Me faltarían días en mi vida para agradecerle la dedicación y el amor incondicional que me profesó, gracias a lo cual, ahora que estoy empezando a aterrizar en el suelo después de un largo duelo, me hace sentir acompañada a pesar de su ausencia. Estuvo en todos los momentos de mi vida, y sigue estando. Ella jamás permitiría dejar de estarlo, ahora que más la necesito.

Te quiero.

Los domingos hago planes con mis hijos, para que disfruten de su madre.

M.J.Trinidad Ruiz

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“Mantecadas de Melancolía”

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 Mientras las miro,  sin darme cuenta, aspiro profundamente. Evoca olores y sabores de antaño.  El recuerdo me regala  la imagen de mi madre, en esa cocina grande, llena de harina, huevos, almendras, manteca, y  cajas con dulces ya horneados que duraban semanas sin ponerse duros. Tardes enteras disfrutando de estas recetas, manchadas a veces de aceite, pero mimadas siempre por su dueña. Algunas de ellas las tenía anotada en una pequeña libreta, con una letra impecable, dulce e infantil, con esas medidas hoy imposible: un vaso de harina, tres cascaras de huevo de vino,…

DOLOR.

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El dolor es egoísta, acaparador, absoluto. Arrasa con el resto de tus sentimientos y movimientos. Cuando tu cuerpo está lleno de dolor, no tiene cabida para nada más, ni siquiera para el disfrute de una imagen, de una canción, de un libro o de una persona. Tu cuerpo no puede almacenar una gota de rencor, ni de odio, ni de amor. Tienes dolor y tus cinco sentidos están pendientes de él, sin más. Cierras los ojos y en la breve tregua que te concede de apenas tres segundos descansas y deseas que se alarguen durante al menos otros tres segundos más. Tienes dolor y no tienes vida mientras lo vives, porque no puedes saborear, sentir, ni mirar.

Ni mirarte puedo, mientras me observas, dolorida, agazapada entre mis propios brazos, queriendo huir del mundo en busca de un poco de paz.  Y quien te contempla se apiada, se empequeñece, se llena de impotencia porque ese dolor es tuyo y él no es ni causante ni tiene armas suficiente para hacerlo desaparecer. Te dan la mano como queriendo compartir el peso, deseando poder arrancarte algo, y en parte así sucede.

El dolor es primitivo, visceral y fuerte. Arma amenazante de verdugos sobre víctimas en todos los tiempos, desconsuelo de padres al verlo albergardo en sus hijos, desamparo de hijos al verlo en su madre.  Une a parejas en ese abismo, temerosas de sus consecuencias y con una lucidez recién estrenada de los verdaderos valores de la vida, de la simplicidad de la misma y de las preocupaciones estúpidas que nunca debieran haber existido. Entristece el alma de familiares y amigos, pues los ojos de tu allegado dolorido no los olvidas, ni sus palabras ni sus quejidos. Y el alma entristecida con una cicatriz camina toda la vida.

El dolor te revuelca, destroza y despoja de orgullo, te arranca preocupaciones vanas y te devuelve llano,azarado, exhausto y sin ganas de nada, de nada que no merezca la pena.

El quirófano se torna recuerdo amargo, pero el corazón llora por aquellos que ni siquiera pueden tener esa oportunidad. No es humano, con toda la extensión de esta palabra, consentir dolor en nuestros semejantes si pudiera ser evitado.

Un mundo en paz es la única solución, decía Nelson Mandela, anoche mientras yo dormitaba. Un mundo en paz. ¿Qué inconsciente buscaría el dolor ajeno, a riesgo también de encontrar el suyo propio? Por desgracia, muchas respuestas a esta pregunta.

El dolor te devuelve llano, azarado, exhausto y sin ganas de nada, si acaso te devuelve.

M.J.Trinidad Ruiz

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Firenze, amore mio, mia morte,…

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– Güelfo, no me aburras con puritanismo. Déjalo para el pueblo. No pretendo llevar una vida ascética, para ello está ya el padre Gregorio. Si mis ausencias de alcoba te ofenden, no aceptes mis presencias en ella. Monta tu caballo y haz algo digno si no quieres ser recordado únicamente como el marido cornudo de la Duquesa de Toscana.

Le decía yo de manera pedante y con la mayor soberbia posible a mi segundo marido para ver si conseguía levantarlo de su poltrona y que estuviera a la altura de las circunstancias. Nunca lo conseguí. Tanto me quejé del que me coronó como viuda, el detestable “Jorobado” por su duro carácter, que creí que este alma sin vida sería mi salvación. En plena época de las Cruzadas y yo con este dundo, embrollón, engendro malnacido.

Entre mis amores, Firenze, mi pueblo por el que luché hasta que la maldita gota me llevó bajo tierra desgarrada de dolor y sufrimiento. Y con el mismo sufrimiento nací,en la vía Storta (calle torcida)…

-“ Señora Beatriz, que está aquí el retoño. No se canse y dele fuerzas al fruto que ya bastante dura le será la vida naciendo en la calle Storta, pues Storti tendrá sus días.” ¡Furcia partera! , que atendió a mi madre, la bella Beatriz de Lotaringia, y envenenó mis días con su premonición, maldita, envenenada, cruel …  y … certera.

Soy,aunque muerta, Matilde de Canossa. Pues digo yo, que el nombre me lo puedo quedar, ya que es lo único que puedo arrastrar sin que mis herederos se saquen los ojos por él. A mi tataranieta le pusieron Matilde, para ser justos, pero le añadieron Willia Beatrice Leopolda delante, por lo que tal vez fuera el páter de su bautismo el único que pronunciara mi nombre.

Nueve siglos sin descansar que llevo en mi tumba y esperando venideros. Tan hecha estoy al rencor que la paz ya no ansío ni aguardo. Llena de inquina, resentimiento y odio, sentimientos los cuales no tuve en vida, más en mi agonía aparecieron y a la tumba me los llevé por culpa de una traición impensada. Si bien, si la hubiera esperado aunque dolorosa no hubiera sido desgarradora. ¡Cuanto dolor ahorraríamos si nada esperaramos de nadie! Pues todos somos susceptibles de traicionar si la oportunidad se nos pone delante, si se alían las circunstancias con el tiempo adecuado, un segundo y ya. El que fuimos antes no es el mismo de ahora. Sin más. Sin preveerlo ni siquiera desearlo.

– Paolo, amor, no quieras saber tanto, que ni mi marido es consciente de cuán largas son las telarañas que tejo y aún menos de todos los que protejo bajo mi manto. El papa y lo que representa está a salvo y así seguirá mientras yo me mantenga en pie. Mi labor de intercesora es constante y confío en que mi fe me ayude para refrenar a este emperador, ávido de guerra, porque  ya estoy harta de sangre, aunque temblarme el pulso no sucedería, si tuviera que empuñar otra vez la espada.

– Mi señora, este cielo que ahora miro es el mismo que mirarán dentro de 900 años los que pisen estas tierras, mírelo y tenga la seguridad de que él será testigo de mi lealtad infinita y mi  amor por encima de todos los tiempos futuros. La gloria de su valentía traspasa todas las fronteras y yo, su humilde siervo, me siento indigno y a la vez halagado por su calor y generosidad. Disponible cuando la señora anhele, servicial siempre y pío de su persona y su bravío en la alcoba.

Tuve siervos, tierras y posesiones por las que el sol danzaba durante dieciocho horas al día. Me serví de favores de quien sólo los recibía, se ajustaron las vestiduras a mi paso ejércitos de hombres temerosos, y fui libre con hombres temerarios. Ahora todos los días sentada en el Ponte Vecchio meto los pies en el Arno sin que se me mojen, diviso mi amada Firenze desde lo más alto del Campanile, y cuando la campana suena aprovecho para gritar y remover las podridas entrañas  del cuerpo antes hediondo y ahora inexistente del malnacido Paolo Silmonte, enterrado bajo este suelo inmerecidamente. Me traicionó, delató y deshonró, con desprecio y rencor por su ensombrecida hombría ante mi persona y un mísero puñado de monedas. Me humillaron, despojaron de mis bienes e insultaron ensañándose con todo aquel que le corría mi sangre por sus venas. No lloré delante de ninguno de aquellos traidores, pero  juré vengarme del mayor de ellos.

-¡Sacrificaría el descanso de mi alma con tal de que la suya tampoco lo hiciera!

Y allí arriba que me debían favores, éste me lo concedieron. Desde entonces, ando errando, algo cansada de ver siempre lo mismo, viandantes cada vez con menos viveza en los ojos y espiritus menos libres. Todas las épocas han tenido su encanto pero la actual me fascina. Llegan orientales que pasan veloces ante la iglesia de San Lorenzo, pero pasan horas en cuchitriles de donde van cargados con vetustos ropajes descoloridos y hasta raídos. Otros comen en trattorias, en donde descargan comida que parece recién sacada de estercoleros y a las que nunca llegan los tesoros frescos de los campos de nuestra Toscana. Los duques visten como lacayos, y los sirvientes se empeñan en parecer condes. Otros… otros tienen en su cara la traición como destino y los más desdichados van tomados de sus manos ignorantes unos, consentidores otros.

A veces cuando veo uno de estos traidores actuales, me pongo a su lado y…

-Perdonadme, las campanadas de las siete. TRAIDOOOORRRRR!!!!!!!!!!!!!!!!

M.J. Trinidad Ruiz.

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Y tú, ¿sigues vivo?

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Ayer cumplí años. En mi busca propia de la felicidad, me dejo sentir el pulso de aquello que me llena y aquello que me incomoda. Y el pulso tiembla de forma irregular, agobiado y fatigado cuando el tiempo se llena de cosas superficiales, de frases profundas de bocas desconocidas que nada transmiten, o rostros conocidos que albergan corazones ingratos. El pulso baila, goza y disfruta cuando se abren los ojos a las cosas sencillas que nos rodean y que forman los mejores recuerdos. Esos amigos imperfectos que no dejan de estar ni aún cuando están ausentes, que no son pocas veces, pero todas ellas están disculpadas, pues el podium de despistado y ocupado está reñido cuanto más pasa el tiempo. La familia, generosa e incondicional, con sus costumbres y tradiciones propias tan amadas como odiadas,  tus raices y la base de tu felicidad. Y tus brotes, tus descendientes, tu razón y sinrazón.

Hacer un café a tu pareja y tomarlo juntos, sin más, sin pretensiones. Hacer el café tú porque hoy es tu cumpleaños y no hay mayor regalo para uno mismo que la generosidad con los demás. Ayúdame y te habré ayudado, nos cantaban los secretos hace décadas y hoy resuena en mi cabeza con más fuerza que nunca. Y tal vez ese sea el secreto: ahondar en tu memoria para encontrar aquello que nos hacía sonreir, el origen del sosiego que nos permitía disfrutar del momento. Disfrutar de lo que se tiene y disfrutarlo ahora. Sin perder el horizonte de vista, sin perder las inquietudes y motivaciones. Cuando nos quedaba más tiempo que ahora y nos preocupábamos menos por el futuro y más por el presente, ejerciendo el mindfulness sin necesidad de libros de autoayuda.

Y al escucharlo has de sentir el vértigo de saber que ese pulso es finito y con suerte será más tarde de mañana cuando dejes de sentirlo, cuando dejes de ser persona para pasar a ser recuerdo, añoranza o sonrisa, en el mejor de los casos, e invisible para tantos que ahora sientes como jueces y para los que no te debes ni acicalar ni justificar pues nada le importan tus actos.

Y si el pulso late con la curiosidad aún estamos a tiempo de salvarlo y en ese embrollado camino me dispongo a andar con la esperanza de contribuir a hacer feliz a aquel que desee mi felicidad.

El descubrimiento más grande de todos los tiempos es que una persona puede cambiar su futuro por un simple cambio de su actitud“. Oprah Winfrey.

Tú, mujer, respeta.

dia-de-la-mujer6.jpg_640_640“El día internacional de la mujer”, antes conocido como “El día de la mujer trabajadora”, ha llevado a cabo su festividad hace alguna semana, y en la indigestión de frases hechas, cartelitos y sermones tuiteros y parrafadas interminables de facebook, he tenido que tragarme alguno más original y al menos propio, pero no por ello más agradable. Para empezar agradezco que ese día exista, pues seguro que el mérito se debe a más de una gran mujer y a más de un gran hombre de hace ya algunos años, que lucharon por sacar a la mujer de la miseria física, moral e intelectual en la que vivía.  Un tiempo de guerra, de hambre, de oscuridad y de miedo. Mujeres (y hombres) que se sacudieron los prejuicios vecinales y se echaron a la calle a poner su granito de arena en el avance de la humanidad; intelectuales, maestros, poetas, feministas, valientes de verdad, que no señalaron a la mujer que no se enroló en su marcha, si no que lucharon por ella y tantas otras a las que respetaron y con las que empatizaron, dando su vida en su beneficio. Mujeres (y hombres) consecuentes, que sacrificaron a los suyos en pro de sus ideales, cuidado, que en este caso el orden de los factores sí altera el producto.

Y esto viene a que en este momento de comodidades tan incómodas, es muy fácil ponerse detras de este antifaz pantalla y escribir acerca de lo que es una mujer de hoy en día,  una chica moderna, del siglo XXI, feminista, con capacidades, cualidades, actitudes y aptitudes,que viaja, que ha realizado unos estudios, si puede ser de letras mejor, más intelectual, máster, pareja  y tal vez hasta un loft, sencillo, casual y con grandes copas para gintonics afrutados. Bien. Me encanta. Maravilloso. Pero falta lo más importante: el respeto a esas otras mujeres que también viven en este siglo y tienen los mismos derechos y son igual de modernas, pero han decidido parir jóvenes y crian a sus hijos con una devoción admirable, dulces y protectoras, educando a niños y niñas que serán grandes hombres y mujeres, o han decidido casarse con su pareja con la cual se trasladan de ciudad en ciudad porque él o ella tiene un trabajo que así lo requiere ,  o con 20 años se enfrascó junto a su familia en una gran aventura y pusieron un supermercado en su barrio dedicándole 15 horas diarias y ahora que consiguen vivir de ello se sienten triunfadores,o tal vez a alguna le gustaría tener tu loft para beber en él esos gintonics afrutados, pero el camino no es igual de llano para todos ni hemos tenido la misma educación y respaldo para hacer frente a adversidades.

Y por eso me pronuncio en el día de la mujer, y felicito a todas y cada una de nosotras,con nuestras diferentes realidades y nuestras diferentes formas de pensar y de vivir. Felicito el que hayamos llegado hasta donde lo hemos hecho en diferentes ámbitos, la política, la cultura, la ciencia, el ejército, la tecnología, el arte, el diseño, el mundo de la empresa,… todo lo que era antes el mundo reservado para los hombres, pero no nos olvidemos  que cuando una mujer lucha por los derechos de la mujer, lo hace por los de todas, y que siempre habrá mujeres, como siempre habrá hombres en todos los ámbitos y todos ellos son igual de necesarios, igual de respetables y con el mismo derecho de voz y voto. Si una mujer pone límites a los derechos de otras, estaremos dando un paso atrás. Anteayer, muchas mujeres tuvieron que luchar para que la sociedad les dejara vivir, a ellas, a sus vecinas, a sus hijas y a sus nietas. Les dejaran estudiar, les dejaran trabajar, les dejaran ser militares, autónomas, solteras, tener a otras mujeres como pareja, escribir, o ser militantes de partidos políticos. Y lo consiguieron. Lo conseguimos. Ahora no podemos echar por tierra todo esto. Nosotras somos ellas, sus vecinas, sus hijas y sus nietas, y ahora somos nosotras las que debemos dejar vivir al resto de mujeres, saber que la libertad consiste en eso. Seguro que muchas madres, amas de casa, incansables trabajadoras, han contribuido mucho más por el movimiento feminista que muchos de los mensajes hirientes y altaneros que podemos ver en las redes sociales de mujeres subyugadas a su imagen in que para mi están off.

Y cierro con el poema que Miguel Hernández dedicó a una de las grandes: Matilde Landa, extremeña, feminista, madre y luchadora. Unas cuantas como tú en cada siglo y estamos salvadas.

A Matilde.

En la tierra castellana
el castellano caía
con la voz llena de España
y la muerte de alegría.
Para conseguir la libertad de sus hermanos
caen en los barbechos los más nobles castellanos.
No veré perdida España porque mi sangre no quiere.
El fascismo de Alemania
junto a las encinas muere.
Para hacer cenizas la ambición de los tiranos
caen en las trincheras los más nobles castellanos.
Españoles de Castilla
y castellanos de España
un fusil a cada mano
y a cada día una hazaña.
Voy a combatir al alemán que nos da guerra
hasta conquistar los horizontes de mi tierra.

“LA POBREZA TAMBIÉN SE HEREDA” ¿Se deberá pagar impuesto de sucesiones?

En noticias recientes encontramos este titular tan tremendo como simple puede parecer a primera vista: “La pobreza también se hereda”. Comprendemos que el que nada tiene, nada deja, pero no es ese tipo de pobreza al que se hace referencia, si no de personas que viven en condiciones de sanidad, higiene y alimentación por debajo de los límites establecidos como mínimos para cualquiera de los que podemos estar leyendo este artículo.

Según los trabajos presentados sobre este tema y estudiando las causalidades de la transmisión de la pobreza entre generaciones, hay un punto en el que varios de los estudios se ponen de acuerdo y que a mí me resulta el más estremecedor y me llega y golpea el corazón y es que no se hereda tan sólo  el hecho económico si no también la actitud con la que los hijos que han vivido situaciones de pobreza, se enfrentan en el futuro a la misma realidad de sus padres. La asumen y la hacen suya, como situación innata en la naturaleza de su persona. “Soy pobre, mis padres lo fueron pero mis hijos no lo serán”. Pero eso no es así. Sus hijos también llevan grabados en su conductas  la pobreza  como opción y forma de vida. La pobreza, aislando la situación económica y formación y estudios de los padres, también es un factor genético heredado. Quién ha sufrido pobreza en su adolescencia, posee un 25 % más de probabilidad de sufrirla en su madurez. Las prácticas y conductas aprehendidas durante la infancia y adolescencia son las herramientas que poseen los componentes del patrimonio humano del futuro de este mundo para hacer frente a las adversidades. Quien vive o ha vivido en un ambiente hostil, castigado o resignado y sin ganas ni fuerzas para luchar, crece creyendo que ese es el camino, probablemente renegando de él, pero nunca sin hacer nada para cambiarlo.

Esto una vez más nos lleva a la conclusión de que el fomento de la educación y la inversión de tiempo en formación es el camino, pero como instaurar la educación del esfuerzo y trabajo, de la no resignación, de la constancia y el buen hacer, cuando estamos hablando de personas que no tienen hogar, aunque en el mejor de los casos pudieran tener techo. Cómo enseñar habilidades y recursos para andar hacia delante a personas que se pararon y se dieron por vencidos o peor aún, fueron sus padres quienes lo hicieron y ellos ni siquiera saben que existe otro camino.

En este punto, los que estamos de espectadores de este espectáculo bochornoso debemos actuar. En primer lugar y como acción necesaria, aquellos que nos gobiernan y representan. Existen ciertas políticas que evitan la movilidad socieconómica, creando clases sociales muy definidas e imposibilitando que se pueda salir de las más desfavorecidas. En las regiones donde existen altos niveles de desigualdad, hay menor desarrollo económico y como consecuencia menos opciones de salir de situaciones de pobreza.

Y si la empatía con el prójimo no es nuestro fuerte, podemos ser egoístas y pensar que tal vez no es una realidad tan lejos de la nuestra. El responsable de Assis, un centro de acogida de Barcelona, nos dice que muchos “sin hogar” eran como nosotros, son como nosotros, que nunca creyeron verse en esta situación. Que a veces los mira y tienen actitudes de personas tranquilas y felices, aunque es sólo una fachada. Los mira y se pregunta ¿cómo pueden ser felices viviendo así?.

Yo me pregunto que ellos cuando nos vean, totalmente ajenos a su realidad, ignorando su presencia y saturados de cosas materiales, también se preguntarán ¿pero cómo pueden ser felices viviendo así?

M.J. Trinidad Ruiz.

PRÉSTAME TU HÉROE.

Tenemos sed de héroes.  En un momento crítico, en el que tenemos la respiración parada, para no hacer ruido y cerramos los ojos para que no nos vean, como cuando eramos pequeños, pues los principales dirigentes políticos del país, incluida la oposición confirman todos a una que la economía está resucitando de entre las más oscuras cenizas. Ahora, que estamos dispuestos a quitarnos estos sayos de conformismo, y salir a la calle con rabia e indignación por la bandada de cuervos que saquean todas las arcas de nuestro país, desde las del estado a la corona, indignados por tanta corrupción y tanto consentidor untado con manteca hasta el tuétano, ahora que íbamos a poner la península patas arriba (porque las islas ahora que llega la temporada fuerte no están para reivindicaciones utópicas) ahora… ahora van y nos dicen que la economía va mejor. Que el paro está menos mal, que es como decir, que estamos muertos de hambre, pero con menos hambre que ayer. Por primera vez en mucho tiempo, oposición y gobierno coinciden en datos. Deseo que eso sea así. No vamos a pensar mal y creer que es porque han visto una orejas muy grandes asomar, con pelo largo y gafas de empollón erudito profesor de universidad. Podemos confiar en ellos. Sí, seguro que podemos.  Y es que estamos desesperados y necesitamos un líder, un mentor, un coach, un patriarca si me apuras. Necesitamos un héroe. Alguien al que sigamos sin temor, sin resquicias, como un fan, como un seguidor, como un niño de la mano de su madre, seguro, confiado, entregado y ocupado en sus quehaceres, con la tranquilidad de que su protector vela por su seguridad, por sus intereses, por su bienestar y por su futuro. Y en esta búsqueda ansiosa, nos encontramos por el camino con muchos candidatos que tienen adeptos debido a su carisma, sus seguidores ven en ellos ese carácter entregado y con fuerza que nos hace falta. Independientemente de la ideología que profesen y por supuesto sin valorar la veracidad de sus discursos, todos tienen en común un mismo patrón, distinto del que comulgaba hasta ahora y tanto mal nos ha hecho, esa pasividad en actos, esa tontuna compartida y permitida, poca cualificación, caracter descafeinado y vacío de valores.

Buscamos nuevos héroes, ya puede ser Pablo Iglesias con su grupo de intelectuales sin chaquetas que arrasan y promenten el cambio, lo que aún no quedan claro el cambio que traerán, Pedro Sánchez, guapo, atlético y con humor,… lo más parecido a un Obama español, Yanis Varufakis, (está permitido que sea extranjero, mientras no sea americano) que queda claro con esa chaqueta de cuero que no lo va a parar nadie y sacará a Grecia del hoyo y seguramente con tanta fuerza que saldrá toda Europa agarrada a su tobillo. Y no me refiere sólo a heróes políticos, eso sería para salvar nuestro país, y en estos momentos queremos salvarnos nosotros, nuestro yo más profundo, y para eso necesitamos héroes en todos los ámbitos. Jordi Évole, aunque a él también le podríamos englobar con los políticos, pues entiende de política más que ellos mismos; Dani Rovira, como voz del pueblo y de nuestra necesidad más intrínseca de reírnos de nosotros mismos como instinto de supervivencia; Rafa Nadal y su envidiable perseverancia y talento, que tanto nos gustaría tener y tan lejano lo vemos; la jueza Alaya, y este caso es hecho empírico, pues esta señora tiene hasta club de fans. Y es que estamos sedientos de héroes y heroínas, de esos de las películas, que acaban con todos los malos y siempre salen ganando los buenos. Aunque en esas mismas películas, los buenos son íntegros y valientes. No consienten injusticias ni se quedan callados o miran hacia otro lado cuando ven agredir al de al lado. Los buenos muchas veces han de pasar por el camino de la vergüenza y la humillación hasta conseguir su victoria que es lograr que la verdad, la honestidad y el buen hacer queden por encima del mal. Los buenos han de ser honestos y honrados, con el amplio, virtuoso y a la vez difícil campo que ello comprende. Y eso, señores es un camino que pocos quieren recorrer, como diría su señoría Doña Mercedes C.Alaya.

M.J. Trinidad Ruiz

EN ESTA PAREJA SOLO SOY YO.

Aferrarse a lo que ya se ha ido aunque  aún esté presente. Por supuesto no  me refiero a la muerte de un ser querido, que en ese caso y dependiendo de las circunstancias todas las emociones se disparan y justifican a partes iguales, si no al amor ciego, desesperado y verdadero  de una pareja a otra que está porque aún no ha tenido ocasión de irse. Porque la cobardía le impide dar los pasos que el otro dará en un ataque de orgullo aprendido de peliculas de serie B. Ataque que tapará con suplicas, lloros y desconsuelo, sabiendo que ya se ha ido, aunque siga presenta en el día a día. Que ya dijo adiós, el día que confesó que no te amaba, el día que sollozó que esa otra chica había sido un error y que no sabe bien como pasó todo. Tú no le has creido, pero tu humillación es la única artimaña de retenerlo y de intentar poner en pie todo este mundo de lego destruido en un segundo. Esto es aferrarse a un clavo ardiendo. Y no es la otra persona la que arde, si no la falta de confianza en uno mismo. A veces tu vida va dando tumbos y cuando creemos que lleva un camino firme, un camino con patrones ya andados y fáciles de narrar, comprensibles para todo el que te rodea y arropado por esta hipócrita sociedad, es muy dificil romper este cruel mapa, sin caminos opcionales.

También se puede mantener una amistad muerta. Muerta de cariño, de comprensión, de discusiones por ver quien tiene la razón o quien está envejeciendo mejor.  Ella ya se fue. Ya no es tu complice. Entiende tus bromas, como las podría entender cualquier mujer de tu edad, casada y con hijos. Bromas de mujeres que aún siendo autónomas, trabajadoras, que han viajado, han leido y han observado, conservan las retahílas machistas de sus madres sobre el hombre y el hogar, y añaden los chistes escandalosos fueras de tono que en su juventud las hicieron reir sin tapujos. Tus anécdotas actuales resbalan por sus oidos sin llegar siquiera a asimilarlas. Le contarás con gran pudor alguno de tus miedos y comprobarás que se le han olvidado en un par de días. Te ignora. Lo sabes. Tú, ella y todo el que te rodea. Bueno tú haces como que no lo sabes. Pero lo sabes.

El apego más cruel es aquel que se hace a un hijo que se quiere despegar de tí. No hay consuelo. O tal vez eres tú el que no ha sabido madurar. Nunca entendimos que los hijos no son nuestros, si no que están en nuestros brazos para criarlos, amarlos y darles alas. Malditas alas. Como las hicimos tan fuertes.  Y vamos detrás de ellos, como mendigos llamando a puertas ajenas, aguantando las caras hediondas de sus parejas que nunca nos tuvieron el mínimo cariño, porque siempre te tendrán la mitad de amor que tu hijo. No significa que no te quiera, simplemente no te necesita en su vida. Tendrás que revisar si alguna vez desde su vida adulta lo hizo.

Puedes sentirte dependiente incluso de un compañero de trabajo o estudios. Aquel con el que tomas café, pero solo si tú te unes a su marcha, porque jamás te invitó. Al que le preguntas por sus hijos, su perro y su prima de Valdemorillo, pero al que no le importas que te quedes apartado en el rato libre de la reunión de trabajo, mientras él lidera corrillos y va quedando para tomar una cerveza para ver el partido del viernes. Al que le haces todos los favores posibles y le cambias turnos como moneda de cambio a su amistad sociable, necesaria y sana para poder desarrollarte en el ámbito en el que pasas tantas horas y marca en gran parte el ritmo de tu felicidad. Y él te devuelve la moneda, creciéndose ante su súbdito, con el amor propio el doble de ancho, porque está relleno también del tuyo y solo para él. A veces ignorando, a veces consciente, pero siempre huidizo.

Que exagerado se ve todo en el papel. Y que reales son. Y que podemos hacer en estos casos, cuando somos nosotros los únicos que mantenemos este apego. Tenemos que finalizar con esta relación dolorosa, estéril y manipulada por el otro.  Podemos jugar a un juego con ellos. Retémosles. Quedamos para tomar un café en un bar a medio camino, cada uno con una lista de como mejorar nuestra relación y posibles soluciones. Si alguno de los dos no va, es que da por finalizada la relación o que se niega a cambiarla porque no ve la necesidad y se siente ofendido por la continua evaluación. Para siempre.

Déjalo. Te comprendo. Tal vez hemos exagerado los sentimientos.

M.J.Trinidad Ruiz

HUMOR Y RESPETO, SÍ QUIERO.

¿Claves para que una relación sea perfecta? Pues primero habría que analizar a los sujetos de la misma. Si es una relación de pareja, padres e hijos, amigos/as, compañeros de trabajo e incluso vecinos de habitación de hotel. Dependiendo de cual sea variarían muchos detalles, pero hay dos imprescindibles: el humor y el respeto. El humor entendido desde la fina ironía hasta la carcajada estrepitosa y chirriante que desestresa de forma inmediata y abre la puerta a la relajación. La risa une, crea vínculos de felicidad, nos encanta estar rodeados con gente que nos hace reir, con la que reimos, a la que hacemos reir. La sonrisa fruto del humor irónico, de la fina interpretación de lo que sucede en el momento, del adjetivo amable que se le pone a algo que sucede delante de nuestras narices de forma esperpéntica, de la crítica agría que hacemos directamente al buen trabajo ajeno para dar palmadas en la espalda sin querer ser palmeros.

Respeto. Miramiento, consideración, deferencia… incluso diría, una base de amor a nosotros mismos. Quien respeta a los demás de una forma íntegra, firme y con orgullo, tiene una parte de sí mismo perfectamente desarrollada. Un respeto sin saraos ni florituras, que cuando no está la otra persona crece y se envalentona, llegando a convertirse en admiración, si es compañero de relación duradera. El respeto debe ir acompañado de la no crítica gratuita a espaldas de la otra mitad del convenio, de la consideración de opiniones distintas de la nuestra aún cuando conlleven una discusión sin acuerdo. Quien respeta no puede ridiculizar bajo ninguna excusa ni pretexto a la otra persona, porque esa parte perfectamente desarrollada que tiene en su interior y le lleva a respetar a esa persona, se lo impediría. Le impediría agredir verbalmente a quien tiene delante que es igual que él, comprendiendo que el ataque es una defensa de sí mismo contra el mundo.

Ríe y respeta, no es necesario compartir la vida con él si no te apetece. Hazle sonreir y respeta sus opiniones aunque no vaya a ser aquello que tú no fuiste capaz de ser.  Sonrei y respeta los tiempos porque la vida pasa y no podemos estar siempre donde estuvimos.  Haz sonreir y respeta que cada uno cumpla sus obligaciones con un tempo diferente.  Ríe y respeta que a veces, tus carcajadas molesten a tu vecino de habitación de hotel.

M.J. Trinidad Ruiz

VUELTA AL DATE PRISA

imagesEncantados con sus libros nuevos y el reencuentro con viejos amigos. Mochila a estrenar, peinado pulcro, zapatillas del cumple e ilusión renovada. Llegamos temprano, que este año no se diga que somos los últimos siempre de la fila, saludamos con sonrisas interminables y contamos nuestros casi tres  meses de verano en diez segundos de conversación mientras nuestros hijos e hijas de colocan tímidos en el lugar correspondiente algunos y otros charlan de forma animada. Perfecta vuelta al cole. Mentira. Estamos ya estresados antes de empezar porque sabemos que llegaremos tarde todos los días como sucedió el año pasado y el anterior y el anterior. Este verano ha sido todo un jaleo de colocar a los niños entre los abuelos y los campamentos de verano, o estábamos de ellos hasta la coronilla todo el día en casa con el “me aburro” a  cuestas, pero este detalle lo obviamos y preferimos hablar de nuestras maravillosas vacaciones: dos días, una noche y bocadillo de calamares que no está el asunto para más . (Este último detalle también lo obviaremos). La cuesta de Septiembre supera a la de Enero con creces: libros, ferias,  uniformes, matrículas para extraescolares,… Las editoriales se empeñan en que realicemos todo tipo de colecciones, desde el esqueleto humano, colección ya rancia de usada, hasta la alucinante y emocionante ¡colección de las matemáticas! Los estudiantes desde 0 a 25 años chillaron de miedo al escuchar esto. Colección de libros de matemáticas… ¡Qué miedo! Pero que ser tan enrevesado puede tener eso en su salón ¿Stephen King? ¿Bram Stoker?¿Jorge Javier Vázquez?

De vuelta a la rutina, tan buscada como asqueada se vuelve. Y para hacer honor a las mencionadas matemáticas, puedo confirmar un hecho empírico, la frase que más diremos este otoño-invierno es… ¡Date prisa!