¿Claves para que una relación sea perfecta? Pues primero habría que analizar a los sujetos de la misma. Si es una relación de pareja, padres e hijos, amigos/as, compañeros de trabajo e incluso vecinos de habitación de hotel. Dependiendo de cual sea variarían muchos detalles, pero hay dos imprescindibles: el humor y el respeto. El humor entendido desde la fina ironía hasta la carcajada estrepitosa y chirriante que desestresa de forma inmediata y abre la puerta a la relajación. La risa une, crea vínculos de felicidad, nos encanta estar rodeados con gente que nos hace reir, con la que reimos, a la que hacemos reir. La sonrisa fruto del humor irónico, de la fina interpretación de lo que sucede en el momento, del adjetivo amable que se le pone a algo que sucede delante de nuestras narices de forma esperpéntica, de la crítica agría que hacemos directamente al buen trabajo ajeno para dar palmadas en la espalda sin querer ser palmeros.

Respeto. Miramiento, consideración, deferencia… incluso diría, una base de amor a nosotros mismos. Quien respeta a los demás de una forma íntegra, firme y con orgullo, tiene una parte de sí mismo perfectamente desarrollada. Un respeto sin saraos ni florituras, que cuando no está la otra persona crece y se envalentona, llegando a convertirse en admiración, si es compañero de relación duradera. El respeto debe ir acompañado de la no crítica gratuita a espaldas de la otra mitad del convenio, de la consideración de opiniones distintas de la nuestra aún cuando conlleven una discusión sin acuerdo. Quien respeta no puede ridiculizar bajo ninguna excusa ni pretexto a la otra persona, porque esa parte perfectamente desarrollada que tiene en su interior y le lleva a respetar a esa persona, se lo impediría. Le impediría agredir verbalmente a quien tiene delante que es igual que él, comprendiendo que el ataque es una defensa de sí mismo contra el mundo.

Ríe y respeta, no es necesario compartir la vida con él si no te apetece. Hazle sonreir y respeta sus opiniones aunque no vaya a ser aquello que tú no fuiste capaz de ser.  Sonrei y respeta los tiempos porque la vida pasa y no podemos estar siempre donde estuvimos.  Haz sonreir y respeta que cada uno cumpla sus obligaciones con un tempo diferente.  Ríe y respeta que a veces, tus carcajadas molesten a tu vecino de habitación de hotel.

M.J. Trinidad Ruiz

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